18 oct. 2013

¿Y si nos comemos a Raúl? (Eating Raoul)

 
No sé por qué he tardado tanto en comentar esta película. Debería haber abierto el blog con un film que incluye mi nombre civil en el título, ahora lo veo claro. En fin, más vale tarde que nunca. Hoy os ofrezco ¿Y si nos comemos a Raúl? (Eating Raoul, Paul Bartel, 1982).

Al poco de morir el director Paul Bartel, leí un artículo sobre su obra (por desgracia, no recuerdo ni el título ni el autor, pero sí recuerdo que el origen del artículo era la película Neurosis asesina [Private Parts, Paul Bartel, 1972]) donde se calificaba a Bartel como la versión ácida y pesimista de John Waters. Mientras Waters muestra cierto aprecio por sus personajes protagonistas, Bartel no es muy amable con sus personajes y aplica sobre todos la misma visión satírica. Un ejemplo perfecto de esto lo encontramos en Eating Raoul, donde se burla igualmente de los modernos liberales como de los frígidos conservadores.

Paul y Mary Bland (Bartel y Mary Woronov) son una conservadora pareja que ansía abrir un restaurante, lejos de la decadencia moral de sus vecinos ("bland" en inglés significa "soso"), pero no consiguen reunir suficiente dinero para ello. Una noche, matan accidentalmente un salido swinger que pretendía conocer, en el sentido bíblico del término, a la pobre Mary. Cuando un segundo asesinato les proporcione una buena cantidad de dinero, decidirán financiar la apertura de su restaurante asesinando y robando depravados swingers y pervertidos sexuales.

Una de las cosas que más me llamó la atención de esta película desde el primer momento que la vi es como tiene un argumento y unas situaciones cargadas de un humor negrísimo, aderezadas con ciertas gotas de burla social, pero usa un estilo heredero de las screwball comedies de los años 40 para presentarnos su historia. Tiene un ritmo frenético y los diálogos son muy rápidos, que combinan muy bien con los toques de humor amoral, como sucede al principio del film donde se nos presenta a una ciudad neurótica y psicopática.

La mayor parte de la incisiva crítica se reserva para la segunda mitad de la película, cuando el poco de fiar Raoul (Robert Beltran) entra en escena. La hipocresía moral de los Bland refleja la de la clase alta que sufrimos en todas las sociedades, cuando los Bland cometen las mayores tropelías justificando que actúan de modo adecuado al "limpiar" la sociedad de indeseables. Pero, como decía antes, nadie está a salvo de la ácida mirada de Bartel, de modo que algunas de las partes más divertidas de Eating Raoul se dedican a ridiculizar a los libertinos liberales swingers.

Esta es una película de sobra conocida, pero si hay recién llegados o hay alguien que no la conozca, les recomiendo esta estupenda comedia negra, negrísima. Para los que tengan reproductor multizona o de Zona A, hay una estupenda edición en Blu-ray de Criterion.



2 comentarios:

Einer dijo...

Me encanta esta peli, está llena de momentos verdaderamente divertidos y la historia me parece muy original, sobre todo con la aparición de Raoul. Y lo que pasa en la piscina debe ser uno de los mayores asesinatos en masa de la historia del cine. Y Mary Woronov está muy sexy y Paul Bartel es un genio,... Todo el mundo debería ver esta peli.

Raül Calvo dijo...

El momento de la piscina swinger me hizo reír a carcajadas, es realmente fantástico. Y estoy de acuerdo en todo lo demás que dices, poco más que añadir.

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