23 oct. 2013

ROCK, la música que te acompañará mientras ardes en el INFIERNO


Hace un tiempo descubrí que, gracias a las series de dibujos que veía de pequeño y a los juguetes con los que pasaba el rato, mi alma estaba condenada al infierno (recordadlo con horror aquí). Y si no hubiera bastado con los dibujos animados y los Masters del Universo, encima mi colección de discos rock también me condenó con su promoción de pecado y satanismo. Básicamente, Satán ya me guarda un sitio en el infierno. Y no solo por los discos que tengo de The Cramps, Ramones, Alice Cooper, Black Sabbath, AC/DC, Pink Floyd o los Rolling Stones, creo que hasta los de los Beatles te condenan a arder eternamente.

Al menos eso es lo que asegura ROCK: It's Your Decision (John Taylor, 1982), un mediometraje producido por fundamentalistas cristianos para ilustrar las maldades de la música rock. Los argumentos son los habituales: el ritmo que induce a pecaminosos movimientos; letras llenas de sexo, drogas y satanismo; e incluso algunos de los músicos son -glups- homosexuales. Todo ello lo descubre el joven Jeff (Ty Taylor) cuando se "desengancha" de la música rock como si se estuviera desenganchando de la cocaína.

En ocasiones ridícula, en otras deprimente, esta película puede también ser vista como un film de terror, ya que muestra el proceso por el cual Jeff pasa de ser un adolescente normal a convertirse en una persona horrible, un fanático religioso que intenta imponer su opinión sobre sus amigos.

En fin, supongo que ya es muy tarde para muchos de vosotros, pero si alguno busca redimirse, este es el camino.


4 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

uuufff.... a mí es que este tipo de chorradas me ponen de mala leche. Si se hubiese rodado en plan sátira, pues mira, igual le daría una oportunidad, pero sabiendo que está hecho por fanáticos religiosos zumbados y que van en serio, prefiero no verlo.
Como siempre digo: me parece bien que creas en Dios o en el ser mágico que te apetezca, pero no lo vayas pregonando por ahí, y mucho menos tratando de dar lecciones y diciendo lo que está bien y lo que está (¿lecciones de alguien que cree que a los seres humanos se nos hizo con barro? POR FAVOR). Ya sabes, igual que las pollas; que genial que la tuya mida 20 centímetros, pero no la saques del pantalón y me la pongas en la cara. Pues lo mismo pienso de la religión.

¡Me caliento, me caliento!

Raül Calvo dijo...

Para mí todo es una cuestión de respeto y no querer imponer tus ideas sobre los demás. No se me había ocurrido una metáfora tan gráfica como la que usas de ejemplo, pero, vaya, que el principio es el mismo.

Einer dijo...

Sí, buena metáfora, Gonzo. Me la guardo para el futuro.

Ya lo dijeron Barón Rojo: Los rockeros van al infierno. Opino igual que Gonzo, si fuera en plan de coña lo vería, pero que me sermoneen, me repatea un poco. Además, si existe un infierno yo ya reservé mi plaza hace tiempo.

Raül Calvo dijo...

Para mí resulta interesante porque muestra el progresivo lavado cerebral de un adolescente, como le hacen a él lo que se supone que le hace el rock. Claro, que no era la intención de sus creadores. Ni supongo lo ridículamente divertida que resulta a veces.

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