16 abr. 2014

Escalofrío

No sé cuántos de vosotr@s os acordáis del profesor Fernando Jiménez del Oso, pero yo recuerdo verlo cuando era pequeño hablando de marcianos, fantasmas y demás y creerme todo lo que decía. Si Jiménez del Oso hubiese dicho que España estaba siendo invadida por cerdos verdes con tres ojos, yo me lo habría creído. Así que cuando Escalofrío (Carlos Puerto, Juan Piquer Simón, 1977) empieza con el profesor Jiménez del Oso hablando de como el director se había documentado para hacer esta película, sobre la maldad de Satán y el peligro de los cultos satánicos y los sacrificios que llevan a cabo, esperaba encontrarme con un veraz y aterrador relato sobre el satanismo. Pero no, Escalofrío es una película con mucho satanismo y poca lógica, una delicatessen para los aficionados al euro-sleaze.

Andrés (José María Guillén) y Ana (Marian Karr) son una joven pareja que espera su primer hijo. Una tarde deciden salir a pasear y tomar algo, entonces se topan con Bruno (Ángel Aranda) y Berta (Sandra Alberti). Bruno saluda a Andrés como si le conociera, pero Andrés no le recuerda cuando Bruno explica que fueron juntos al colegio. Bruno y Berta invitan a Andrés y Ana a tomar vino y queso en su casa. Lo que parecía una agradable tarde se convertirá para Andrés y Ana en una ¡pesadilla sin fin!

Tal vez lo más chocante de esta película al verla hoy día sea que vemos a Ana fumando y bebiendo alcohol cuando se sabe que está embarazada. De todos modos, Escalofrío siempre me ha gustado por no tener ningún sentido y ser muy absurda. Se suceden los eventos extraños, se presentan personajes misteriosos, se asesina a la gente y no se queda muerta, se desnudan las actrices... Todo tiene la lógica de una pesadilla. Parapsicología, brujería, erotismo satánico... el film más impresionante del año promete el póster de esta película clasificada S. Y realmente la película ofrece todo eso, además de momentos que me hicieron gracia como una escena en la que vemos a Andrés y Ana salir de un cine en el que proyectan La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977) en su 4ª semana de éxito.

Con sus generosas dosis de erotismo y tontería, Escalofrío no es que sea un film revolucionario pero sí entretenido e interesante gracias a su atmósfera onírica y su argumento delirante. Para los amantes del cine de calidad alternativa, bizarro y, como he dicho al empezar, el euro-sleaze.

Para los que no sepan quién fue el profesor Fernando Jiménez del Oso:


2 comentarios:

Patricia dijo...

Con sus generosas dosis de erotismo y tontería...

Buena observación. A mí esta mezcla me acostumbra a producir interesantes escalofríos ya sea en películas, mensajes, o formatos diversos. Tienes mucha razón.

Raúl Calvo dijo...

Es verdad, esta película provoca escalofríos de distintos tipos :D

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