7 mar 2012

Chronicle


En 1985 se publicó la serie limitada Escuadrón supremo. Escrita por Mark Gruenwald y con dibujos de Bob Hall, Paul Ryan y Paul Neary, hasta décadas más tarde realmente no se ha podido apreciar lo influyente y rompedora que fue esta serie. Inspiradora del Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, The Authority, Rising Stars, Superman: Rojo, Supergod... Escuadrón Supremo cuenta cómo poco a poco un bienintencionado grupo de superhéroes se acaban convirtiendo en brutales dictadores.

Ahora que el género de superhéroes está bastante afianzado en el cine, es natural que aparezcan historias que exploren el lado oscuro de los superhéroes. La adaptación cinematográfica de Watchmen (Zack Snyder, 2009) fue la primera en hacerlo en cine. Ahora llega Chronicle (Josh Trank, 2012), la cual explora que sucede cuando tres adolescentes reciben poderes y se van haciendo cada vez más fuertes y más imparables.

Andrew (Dane DeHaan), Matt (Alex Russell) y Steve (Michael B. Jordan) descubren un extraño meteorito mientras están en una fiesta en las afueras de la ciudad. Al acercarse les sucede algo. No están seguros de qué, pero fuera lo que fuera les ha otorgado habilidades especiales. Poco a poco empiezan a entrenar y desarrollar sus poderes: telequinesis, fuerza, habilidad para volar... Todo resulta muy divertido, hasta que Andrew se plantea que, bueno, uno no siente remordimientos cuando le arranca las alas a una mosca, ¿verdad?

La película está rodada siguiendo el estilo "falso documental" o found footage que dicen los americanos. Y una de las razones por las que esta película funciona es la forma inteligente en que usa el formato. Andrew usa sus poderes para llevar consigo la cámara allí donde va, haciendo que flote en el aire gracias a sus habilidades. Así se consiguen planos más variados y una mayor diversidad de enfoques de los que uno espera en este tipo de films. Luego, durante el brutal clímax de la película, pensad en Akira (Katsuhiro Otomo, 1988), se aprovecha al máximo el hecho de que vivimos en una sociedad en la cual las cámaras son casi omnipresentes para que no nos perdamos detalle de la ola de destrucción que estalla ante nuestro ojos.

Es posible que el estilo de la película haga que mucha gente decida pasar, cansados de ver más de lo mismo. Sin embargo, como ya he dicho, la película sortea bastante bien las limitaciones de esta forma de narrar una historia y pronto de olvidas de cómo te cuentan la historia porque estas pendiente de qué te están contando. Pero, siendo honesto, he de decir que los primeros minutos, en los que somos testigos de la triste existencia de Andrew, se pueden hacer un poco pesados. Luego todo avanza con más fluidez.

El argumento no es que sea muy original, no deja de ser un cruce entre Carrie (Brian De Palma, 1976) y Akira, pero está contando de forma lo bastante fresca e interesante como para que estemos pendientes de lo que va sucediendo. De hecho, el que sepamos más o menos cómo va a acabar hace que se siga el desarrollo con cierta expectación, cosa con la que juega la película centrándose en el desarrollo de Andrew, el que será el supervillano.

Al mismo tiempo, tal vez habría sido más interesante si se hubiesen intercambiado los papeles y Matt y Steve fueran los villanos y el pobre Andrew, con un padre alcohólico que lo maltrata y una madre enferma postrada en la cama, se acabara convirtiendo en el héroe. De todos modos, la película funciona bastante bien y su corta duración, 83 minutos, contribuye al buen resultado final.

Finalmente, y no es quiera hacerme pesado sino que lo soy, he de enfatizar lo esencial que es ver las películas estilo found footage en versión original, ya que gran parte del mérito de que funcione es la naturalidad de las interpretaciones y la mezcla de sonido, factores irreproducibles en el doblaje. Comparad como suenan los actores, siendo más efectiva (más creíble) la VO.



6 mar 2012

The Theatre Bizarre


The Theatre Bizarre (2011) es una interesante antologia de historias de terror vista en el Festival de Sitges. Como suele ser habitual en este tipo de películas, el resultado final es algo irregular pero en general es bastante original y presenta interesantes conceptos, como en la reciente Little Deaths (2011). Se trata de una coproducción entre EUA, Canadá y Francia, lo que le da una curiosa mezcla de ambientaciones europeas y americanas, aunque el hecho de ser rodada en vídeo digital de alta definición le da un aspecto algo artificial en algunos segmentos.

The Theatre Bizarre, dir. Jeremy Kasten, guion Zach Chassler. No se trata de un relato independiente sino del hilo narrativo que une todas las historias. Enola Penny (Virginia Newcomb) es una mujer que parece vivir obsesionada por un teatro abandonado que hay frente a su casa. Una noche ve la puerta abierta y decide entrar, contenta de satisfacer su obsesión. Una vez dentro, un extraño maestro de ceremonias, Peg Poett (fantástico como siempre Udo Kier), empezará a narrarle toda una serie de historias. El estilo de que había hecho gala Kasten en la sorprendentemente interesante The Wizard of Gore (2007) es el ideal para representar el decadente y misterioso teatro en el que somos introducidos. Al tratarse del puente entre las historias no desarrolla un argumento especialmente interesante pero sí lo es visualmente.

The Mother of Toads, dir. Richard Stanley, guion Richard Stanley, Scarlett Amaris y Emiliano Ranzani. El director de Dust Devil (1992) nos ofrece un relato que, según los títulos de crédito del final, está "inspirado en los trabajos de Clark Ashton Smith & Howard Phillips Lovecraft". Aclaración algo innecesaria, ya que cualquiera que esté familiarizado con el trabajo de la editorial Arkham y la revista Weird Tales reconocerá de inmediato los diversos elementos presentes en esta historia. Una pareja, Martin (Shane Woodward) y Karina (Victoria Maurette) está de vacaciones por Francia. Mientras visitan una parada donde se venden extraños libros y joyas, la dueña Mare Antoinette (nada menos que Catriona MacColl) le dice a Martin que tiene un ejemplar del Necronomicon en su casa. Y por supuesto, Martin querrá verlo provocando que la pareja viva una noche de terror. Sencilla historia que explota de forma efectiva la mitología y la iconografía del horror cósmico que cultivaron Smith y Lovecraft, con una gran atmósfera y algún buen momento. También hay una referencia a las películas lovecraftianas de Lucio Fulci: mientras Martin ojea el Necronomicon podemos ver dibujado el símbolo que aparece de forma prominente en el clásico de Fulci El más allá (...E tu vivrai nel terrore! L'aldilà, 1981), película protagonizada por Catriona MacColl, también presente en este relato, así que no creo que sea casualidad.

I Love You, dir. y guion Buddy Giovinazzo. Algo tópica historia sobre una pareja que llega al final de su recorrido. Mo (Suzan Anbeh) ha encontrado el amor en brazos de otro hombre, así que decide dejar de una vez al posesivo Axel (André Hennicke). Lo único destacable de esta historia es que como ella es francesa y el alemán, cada uno recurre a su lengua materna a la hora de insultar al otro, el resto es el típico "todo parece normal pero de repente se revela que algo HORRIBLE ha sucedido". Su conclusión también es bastante típica.

Wet Dreams, dir. Tom Savini, guion John Esposito. Relato que sirve como contraste al anterior I Love You, aquí se trata también de un relato que gira en torno a una pareja en crisis, aunque en esta ocasión es él el infiel. Donnie (James Gill) tiene una serie de sueños sexuales que acaban convertidos en pesadillas y de los que intenta encontrar sentido con la ayuda de su psiquiatra, el doctor Maurey (Tom Savini). Mientras, su esposa Carla (Debbie Rochon) sufre en silencio. De todos los relatos, este es el único que entendí después de ver la película, mientras pensaba sobre él camino de la salida, mientras los demás se entienden a la primera, así que por eso le doy un punto extra. También me hizo gracia el irónico final a la EC. Pero, si algo destaca en el segmento, siendo Savini el director, son los efectos especiales, muy logrados. Todo ello contribuye a que olvides que sigue siendo "más de lo mismo".

The Accident, dir. y guion Douglas Buck. Este es un relato que destaca del resto por no ser un relato de terror. O al menos no lo es en el sentido clásico. Está muy bien realizado y tiene una lograda atmósfera onírica para tratar la conversación entre una niña (Mélodie Simard) y su madre (Lena Kleine) alrededor de la muerte, originada por un accidente en la carretera. Una poesía visual que sirve de descanso para los excesos de los anteriores relatos.

Vision Stains, dir. y guion Karim Hussein. El mejor y más original relato de toda la película. Gira en torno a la obsesión de una mujer (Kaniehtiio Horn) que se dedica a recopilar los recuerdos y la vida de mujeres vagabundas utilizando un método... Bueno, peculiar. Una historia realmente diferente del resto, tremendamente interesante.

Sweets, dir. y guion David Gregory. El peor relato de todos, una sátira algo predecible realizada con un estilo exagerado y muy pop-art. De nuevo, una pareja rompe: Estelle (Lindsay Goranson) decide abandonar a Greg (Guilford Adams). Ella va soltando los tópicos habituales de rupturas (no eres tú, soy yo, podemos seguir siendo amigos, ya no siento lo mismo...) de forma mecánica e inexpresiva, mientras él reacciona de forma exagerada, llorando y lamentándose. La ambientación y los flashbacks dejan clara la intención satírico-humorística del director de caricaturizar los dramas de pareja, pero personalmente no me hizo gracia y me aburrió bastante. Tampoco ayuda la predecible conclusión del relato.

Casi dos horas de sangre, muerte y terror para una película que tal vez habría ganado si se hubieran eliminado un par de relatos. Interesante y en varios instantes original antología de la que disfrutarán los aficionados al género. Yo, por lo menos, la disfruté a pesar de su irregular resultado final.

5 mar 2012

Hitler, vivo o muerto (Hitler - Dead or Alive)


Quentin Tarantino cita Hitler, vivo o muerto (Hitler - Dead or Alive, Nick Grinde, 1942) como una de las principales influencias de Malditos bastardos (Inglorious Basterds, 2009). Pero mientras ambas comparten algunos giros argumentales, están a años luz de distancia en cuanto a calidad.

Hitler, vivo o muerto fue uno más de los varios films propagandísticos que se estrenaron en Estados Unidos, tras involucrarse el país en la Segunda Guerra Mundial en 1941. La película fue hecha con cuatro duros y contando con un guion demencial, factores que hacen que vista hoy día resulte muy divertida de puro absurda.

El argumento gira en torno a tres gánsteres, Steve (Ward Bond), Dutch (Warren Hymer) y Joey (Paul Fix), que deciden hacerse con el millón de dólares que un millonario (Russell Hicks) ha decidido dar a quién le traiga Hitler, vivo o muerto. Tras diversas peripecias llegan a Alemania y se les une el piloto Johnny Stevens (Bruce Edwards) y reciben la ayuda de una famosa artista alemana que resulta ser una agente doble, la condesa Else von Brandt (Dorothy Tree), ésta les hace pasar por músicos y los cuela en un evento al cual asistirá Hitler (Bob Watson), allí intentarán llevar a cabo su misión.

La película empieza con diversos toques cómicos típicos de la época. Cuando les preguntan a los gánsteres como se lo harán para infiltrarse en Alemania, ya que todo el mundo habla alemán, responde Steve: "ningún problema, llevamos un negocio de cerveza en Milwaukee"(?), aunque no hay motivo de preocupación porque en la Alemania de esta película todos hablan inglés, incluso cuando hablan con otros alemanes. También hay otro momento impagable en el cual Steve derriba un avión con una metralleta, que no tengo bien claro si está hecho en serio o en broma. Sin embargo, el tono cambia cuando son hechos prisioneros y enviados al campo de concentración de Dachau... que no tiene nada que ver con el real, sino que se representa como una cárcel de guerra típica ya que todavía no se había hecho público lo que sucedía en los campos de concentración nazis. Visto hoy resulta tremendo, pero no se puede culpar a los realizadores ya que, repito, seguramente desconocían lo que sucedía en esos campos.

De todos modos, los toques absurdos hacen también que la seriedad que adopta hacia el final de la película resulte igualmente ridícula, a pesar de que resulta encomiable que intente concienciar a los espectadores de entonces.

Si disfrutasteis y os reísteis con films como Plan 9 from Outer Space (Edward D. Wood Jr., 1959), esta demencial y extraña película seguro que os hace pasar un buen rato.

2 mar 2012

Climax aka Amenaza en las aulas


Nos encontramos hoy ante un título exploitation rodado tras la Transición en 1977, que durante todo momento intenta mantener cierta capa de seriedad pero no deja de ser un drama sensacionalista que tímidamente explota la libertad recién adquirida en España para mostrar lo que no se podía mostrar, sin llegar nunca al extremo pero siempre rozándolo, que hoy día resulta interesante como retrato de una época.

Climax aka Amenaza en las aulas (Francisco Lara Polop), ya desde el título (o títulos) se muestra como un puro producto exploitation, intentando atraer a los espectadores ávidos de emociones fuertes. Pero en su mayor parte no deja de ser un drama adolescente al que se incorporan elementos sensacionalistas. El film se ve beneficiado de un estupendo reparto, como la bella Silvia Tortosa como profesora corruptora de alumnas, en el cual destaca la bella Annie Belle, que interpreta a la protagonista, aunque su interpretación es difícil de juzgar: esta actriz es francesa y fue doblada en la película por otra actriz, así que los momentos flojos de la interpretación pueden ser tanto responsabilidad suya como de la dobladora. Lo que es indudable es que está muy atractiva durante toda la película, aunque en el momento de rodar tenía 21 años y no pasa como jovencita de 16 años, la edad que supuestamente tiene su personaje.

La película nos cuenta la historia de Ana (Belle), una joven niña bien que debido a que en su casa no la entienden se junta con malas compañías, a excepción de un Buen Chico: Ricardo (Andrés Isbert). Su madre (Teresa Gimpera) se dedica a vivir cómodamente su existencia de "mujer de" y su padre (Javier Escrivá) es un importante político centrado únicamente en mantener las aparencias para que nada perjudique su carrera.

La parte dedicada a representar al padre en su faceta política resulta muy acertada en el sentido de que sigue siendo vigente. El discurso vacío de don Alvaro (crisis, hay que trabajar duro, las cosas están muy mal, la oposición no tiene discurso) es bastante parecido a los discursos que nos sueltan los políticos hoy día. Especialmente divertido en este aspecto resulta un momento del film dedicado a mostrar como se hace una entrevista propagandística en la que don Álvaro y el director fabrican unas idílicas escenas familiares que poco tienen que ver con la realidad. Es un momento en que se muestra la rebeldía de Ana, provocada por el hecho de que mientras en la realidad no le hace ningún caso, en la escenificación publicitaria se muestra como amante padre.

A pesar de la falta de atención de sus padres y de la cómoda vida que disfruta, Ana se mantiene más o menos inocente, hasta que su amiga Mari Luz (Beatriz Rossat) la introduce en el oscuro mundo de... ¡Las fiestas adolescentes! Unas fiestas en las que da dos caladas a un porro y un tío le mete un poco de mano, hasta que ella lo aparta asqueada. Parece poca cosa, pero el daño ya está hecho: lo siguiente es ya un trío entre Mari Luz y este tío sobón, que tiene lugar en un castillo (!).

Eso sí, no penséis que es una película cargada de sexo. No se trata de una película erótica ni mucho menos, los desnudos que hay son los prácticamente exigidos por los productores del momento deseosos de llenarse los bolsillos llenando las pantallas de mujeres desnudas.

Hay que señalar que en esta película todo el mundo está continuamente fumando. Si al empezar la escena un personaje no está fumando, lo hará a mitad de escena o cuando esta acabe. Realmente me sorprendió el nivel de tabaquismo que se muestra en el film, incluso teniendo en cuenta que fue rodada en los 70. El caso es que durante una escena en la que el padre de Ana atiende a unos prestigiosos invitados en el jardín. Mientras éste hace un discurso, el hermano pequeño de Ana pasa por delante nuestro fumando un cigarro. Bueno, en un principio parece un cigarro (ya que tiene costumbre de pillarle los cigarrillos a su hermana), pero luego se tambalea y se cae a la piscina. Mientras el niño se ahoga, el padre y la madre se ponen pedir ayuda pero nadie salta al agua. Nadie. Todos mirando como el niño se ahoga pero sin hacer nada, hasta que finalmente el padre decide tirarse al agua y rescata al niño (momento en que el espectador se da cuenta de que hacen pie en la piscina) y se enfada por el ridículo que le han hecho pasar.

No sé a vosotros, pero a mí me parece que hay bastantes cosas que están muy mal, a varios niveles, en esa escena. Lo bueno llega cuando la madre aliviada se ríe del incidente y se le acerca una amiga que ha recogido la colilla tirada por el niño. Tened en cuenta que ambas son atractivas mujeres vestidas con traje de noche, de unos 40 años, cuando tiene lugar el siguiente momento: como decía, la amiga recoge la colilla, la huele, se la da a oler a la Gimpera diciéndole: Mira, ¿sabes qué es? y luego suelta la inmortal frase: Chica, qué precocidad. Un joy, momento que me hizo reír bastante. Imagino que "joy" debe venir de joint, que era una manera de referirse a los porros en inglés.

Este incidente sirve de puente a la segunda parte de la película: Ana, como castigo, es enviada a un internado femenino. Allí hace amistad con Cristina (Virginia Mataix) y se verá arrastrada a las tópicas fantasías de internado femenino. Aunque, como decía al principio, se lleva todo de una forma más o menos tímida, y hay un momento en que una de las amigas comenta ir al cine a ver una película erótica ambientada en un internado femenino que cuenta parte del argumento de lo que sucede allí. Los festivos eventos que tienen lugar en el internado llevarán a la tercera parte de la película: Cristina y Ana se fugan e intentan vivir la gran vida en Madrid. Allí, caerán en las garras de la heroína y su vida degenerará rápidamente.

Climax resulta un poco esquizofrénica: no es erótica pero tiene desnudos más que gratuitos, regalados y presenta cierta moral e intenta mostrar el daño que provocan las drogas al tiempo que lo explotan a gusto en el argumento de forma sensacionalista; pero a pesar de todo (o tal vez por eso mismo) resulta bastante entretenida y ofrece diversos momentos de impagable comedia involuntaria.

1 mar 2012

La bestia bajo el asfalto (Alligator)


La bestia bajo el asfalto (Alligator, Lewis Teague, 1980) es una monster movie producida al calor del éxito monstruoso de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975). Gracias al talento del guionista John Sayles y del director Lewis Teague, la película consigue ser algo más que una simple copia del clásico de Spielberg y se ha convertido en un clásico de la serie B por derecho propio gracias a su tono irónico y un buen reparto.

Teague y Sayles habían salido ambos de la escuela Roger Corman, trabajando juntos en la cinta de acción La dama de rojo (The Lady in Red, 1979). Sayles, además, había trabajado con Joe Dante en Piraña (Piranha, 1978), otra variante de Tiburón que gracias a grandes de dosis de talento y originalidad se ha convertido en un clásico de culto, y ambos repetirían éxito trabajando juntos en la también clásica Aullidos (The Howling, 1981). El tono de Alligator tiene bastante en común con el de los filmes de Dante, Sayles guiña el ojo al espectador usando la comedia y diferentes referencias cinematográficas combinándolo con el suspense, el terror y la sangre.

Por supuesto, el trabajo de Sayles sería inútil sin un director que supiera captar las pretensiones del guionista, que ignoró el guion previo bastante flojo de Frank Ray Perilli empezando de cero, y trasladarlas intactas a la pantalla. Teague hace un buen trabajo traduciendo las ideas del guionista en imágenes. A pesar de las limitaciones del presupuesto, el director consigue hacer interesantes los ataques de la bestia, de manera que los momentos más flojos de los efectos sean perdonados por el espectador ya que se está divirtiendo demasiado como para prestarles demasiada atención.

Para el argumento del film se mezclaron leyendas urbanas con las preocupaciones sociales del momento. Un bebé caimán es lanzado por la taza de un water y, de alguna forma, consigue sobrevivir alimentándose de los restos de animales con los que una compañía farmacéutica ha experimentado. Esto provoca que el animal crezca hasta proporciones gigantescas, hasta que las alcantarillas ya no lo puedan contener y se lance a devorar inocentes ciudadanos. El policía David Madison (Robert Forster) y la doctora Marisa Kendall (Robin Riker) intentarán detener a la bestia bajo el asfalto.

El estupendo reparto cuenta con Robert Forster y Robin Riker como protagonistas y se ve beneficiado de la presencia de actores clásicos de este tipo de films como el gran Henry Silva. Todos ellos encarnan arquetipos del género, pero con cierta ironía. De hecho, los chistes a costa de Madison fueron incorporados a raíz de los comentarios que hacía el propio Forster sobre si mismo. Tenemos al héroe, la heroina, el gran cazador blanco, el alcalde corrupto que quiere quedar bien... A todo ello se le añade un ligero comentario social: el caimán empieza a devorar gente en un ghetto y empieza a subir a partir de ahí hasta una fiesta de la clase alta que es cuando las autoridades deciden intervenir realmente.

Vista hoy día, lejos de los centenares de bichejos gigantescos que se pusieron a comer gente a finales de los 70, la película resulta una efectiva monster movie, divertida y entretenida. La mezcla de leyenda urbana y temas ecológicos resulta interesante y diferente de la típica explicación atómica o genética. En resumen, 90 minutos de sangrienta diversión.