11 feb 2011

Las crónicas de Crystal Lake. Primera Parte: KI-KI-KI, MA-MA-MA



Llevo mucho tiempo dándole vueltas a hacer un recorrido exhaustivo por la saga Viernes 13 y todo lo que ha generado. Para mí son películas por las que, aparte de su mayor o menor importancia en el cine de terror, tengo un gran cariño por razones sentimentales, ya que las empecé a seguir cuando era adolescente y llevan conmigo mucho tiempo. Por ello, al contrario que un crítico profesional, no intentaré convenceros con chorradas de que las opiniones aquí vertidas son objetivas, racionales y certeras. Todo lo contrario, mis opiniones son completamente subjetivas, teñidas por mi afición a los chorros de hemoglobina cinematográficos y las chicas ligeras de cascos, de lo cual esta saga ofrece un montón.

Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980): Posiblemente Black Christmas (Bob Clark, 1974), La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1978) y Viernes 13 fueron las tres películas fundamentales que dieron forma al cine de terror de los 80, ya que fueron las que crearon el género slasher. Cada película recogió el testimonio de la anterior, sumándose las dos primeras en la tercera, y el éxito de ésta y sus imitaciones acabaron de perfilar el género.

La creación de Viernes 13 se debe a Sean S. Cunningham, que después de ver el éxito que había tenido Halloween, le vino el título a la cabeza y puso un anuncio en el periódico para asegurarse de que no se lo robaban y de que nadie lo hubiese usado antes. Cuando vio que el título no había sido usado, le encargó a Victor Miller que escribiera el guion de una película de terror con ése título. Miller no era muy fan del género, así que, en sus propias palabras, se fue al cine a ver Halloween y copió la estructura y los elementos que usaba. Es por ello que la primera Viernes 13 no es un slasher como lo entendemos ahora, tiene elementos más propios del giallo y las películas de misterio a lo Agatha Christie. Hasta le gusta a mi madre.

Cunningham hace un buen trabajo a la hora de crear suspense, a pesar de que sabemos que cuando un personaje se queda solo se lo van a cargar, ya que se centra en nuestra anticipación en que va a suceder algo horrible. Al disfrute de la película también contribuyen los fabulosos efectos de maquillaje de Tom Savini, incluidos por Cunningham para darle algo a la audiencia que no hubiese visto antes; y la efectiva banda sonora de Harry Manfredini, creador del tema principal que todo el mundo tararea cuando se habla de Viernes 13.

Esta modesta producción de bajo presupuesto fue distribuida por la Paramount para aprovechar el éxito que estaban teniendo las películas de terror en aquel momento, cosa que facilitó que Viernes 13 se convirtiera en un tremendo éxito de taquilla. Creo que la razón por la que gustó tanto, y porque me gusta a mí incluso hoy día, es que es una película de terror "divertida". Divertida en el sentido de que te pegas unos sustos, hay chicas guapas y abundante sangre, en contraste con películas realmente angustiantes y perturbadoras como La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974). Viernes 13 era (y es) una película ideal para ver cuando eras un chaval con una chica, los dos sentados en el sofá, y aprovechar los sustos para abrazarse y pillar cacho, especialmente en el memorable susto final. O al menos así era hace veinte años.

Lo que resulta innegable es que Viernes 13 conserva intacto su encanto y atractivo, los mismos que tienen los cuentos explicados alrededor de una hoguera, historias básicas y elementales que van directas a los miedos más básicos y primitivos: la oscuridad, los extraños, el bosque oscuro. También es de notar que al ser la primera no aparecen los tópicos que luego se le aplicaron a toda la serie. El más importante: la final girl virgen. Aquí se insinúa que Alice (Adrienne King) ha tenido una relación con Steve Christie (Peter Brouwer) y fuma marihuana con sus compañeros en la escena del strip-monopoly. También resaltar que el resto de los personajes no son los insufribles adolescentes idiotas de posteriores entregas, sino que son bastante normales y vulgares.




Viernes 13, 2ª parte (Friday the 13th Part 2, Steve Miner, 1981): Fantástica continuación escrita por Ron Kurz, que también participó en el guion de la primera, con Miner, que había trabajado en la producción de la primera y era un viejo colaborador de Sean S. Cunningham, a la dirección.

Tras los terribles asesinatos, el campamento Crystal Lake se ha cerrado. Sin embargo, se acaba de abrir muy cerca un centro de reciclaje para monitores de campamento. Nadie se lo espera, pero cuando llegue viernes 13, los monitores empezarán a ser asesinados uno a uno.

Ésta entrega sí que es un slasher con todas las de la ley. Aquí tenemos al asesino enmascarado despachando alegremente jovencitos y jovencitas. Es la primera en la cual aparece Jason Voorhees (Warrington Gillette), con un saco tapándole la cara deforme. La aparición de Jason fue la excusa barata que buscaron para crear una continuación, ya que la primera entrega tiene su origen en que, de hecho, Jason está muerto. En fin, qué más da si la película está bien.

Tiene un detalle genial, el de explicar la historia de Jason alrededor de una fogata, enlazando con la tradición de los mitos urbanos. Algo que ya comenté en el post sobre otro gran clásico ochentero: The Burning (Tony Maylam, 1981).

Uno de los aciertos de la película es su protagonista, Amy Steele, que no es para nada una inocente y virginal final girl típica y usa su cerebro para lidiar con la bestia parda que es Jason Voorhees. Otro acierto de la película es que es brutal e implacable a la hora de ir eliminando personajes, incluido el pobre chaval deportista que va en silla de ruedas. También incluye un asesinato sacado del clásico giallo Bahía de sangre (Reazione a catena, Mario Bava, 1971). Lo podéis interpretar tanto como un guiño a los orígenes italianos del slasher o como que pensaron que era un asesinato fantástico y decidieron copiarlo para la película.

Personalmente, esta segunda entrega es de las que más me gusta de toda la saga, especialmente el tenso tramo final.



Viernes 13, 3ª parte (Friday the 13th Part III, Steve Miner, 1982): Con Miner de nuevo en la dirección, esta tercera entrega es famosa por dos motivos: fue originalmente rodada en 3-D y es la primera en la cual aparece Jason (Richard Brooker) llevando la máscara de hockey que le quita a una de sus víctimas.

Después de un prólogo que transcurre momentos después del final de la segunda entrega, nos encontramos con la joven Chris Higgins (Dana Kimmell) que lleva a unos amigos a la casa que tienen sus padres cerca de Crystal Lake. Allí se reencuentra con su rollete de la infancia Rick (Paul Kratka) y con los recuerdos de un fugaz encuentro con Jason. En un inesperado giro de los acontecimientos, sus amigos empezarán a ser asesinados uno a uno, junto a un grupo de moteros, por Jason.

Hace poco me compré la versión en 3-D de la película y me pasé la tarde viéndola con las gafas 3-D incluidas en el pack, pero no le añadió mucha cosa. El guion de Martin Kitrosser y Carol Watson no resulta especialmente interesante o innovador, aunque se esfuerzan en ofrecernos alguna sorpresa y una final girl a la altura de las anteriores. A pesar de ello, es un film entretenido y efectivo.



Viernes 13: capítulo final (Friday the 13th: The Final Chapter, Joseph Zito, 1984): Paramount estaba algo avergonzada de producir las películas de la saga Viernes 13, así que decidió poner punto y final a la serie con esta cuarta película. Y así se anunció que esta entrega sería la última. Obviamente, el anuncio de que iba a ser la última de la saga hizo que la película recaudara un montón de dinero, lo que hizo pensar a los ejecutivos de la Paramount que tal vez se habían precipitado a la hora de poner punto y final a la saga.

En esta entrega, la señora Jarvis (Joan Freeman) decide llevar a su hija Trish (Kimberly Beck) y su hijo Tommy (Corey Feldman) ha pasar unos días en una cabaña en Crystal Lake. Da la casualidad que la cabaña de al lado ha sido alquilada por un grupo de adolescentes que se dedicarán a beber cerveza, fumar y fornicar, provocando que el bueno de Jason (Ted White) haga acto de presencia para poner un poco de orden.

La película resulta bastante interesante y entretenida, y no sólo por que aparezcan algunas de mis chicas Viernes 13 favoritas. Tom Savini vuelve a hacerse cargo del departamento de maquillaje, muchos aseguran que el pequeño Tommy y su obsesión por construir máscaras y efectos de maquillaje es un homenaje a Savini, y la dirección de Zito es bastante competente (el hombre había dirigido el efectivo slasher El asesino de Rosemary (The Prowler, 1981) y, posteriormente, la descacharrante Invasión USA (Invasion U.S.A., 1985)). La historia avanza sin muchas sorpresas pero no se hace aburrida y sí agradable de ver.

Curiosamente, al final el protagonismo pasa de Trish a su hermano pequeño Tommy, y en un plano final se sugiere que tal vez Tommy se acabe convirtiendo en un nuevo Jason. Y, a pesar de lo insufrible de alguno de sus personajes, hubiera sido un estupendo colofón para la serie. Para bien y para mal, no fue así.



Viernes 13, parte V (Friday the 13th: A New Beginning, Danny Steinmann, 1985): Ah, la infame quinta parte, la del Jason sin Jason. Muchos seguidores de la serie odian esta entrega, pero la verdad es que tiene algunas cosas a su favor como la estimulante presencia de Debi Sue Voorhees.

La película fue dirigida por Danny Steinmann, director de la pedazo de superexploitation Calles salvajes (Savage Streets, 1984), y escrita por Steinmann, Kitrosser de la tercera entrega y David Cohen. Estos guionistas se encontraron con la tarea de hacer una película de Viernes 13 cuya figura central había muerto en la cuarta entrega y creo que hicieron un buen trabajo a pesar de que en el momento que aparece en pantalla se sabe quién es el asesino.

Tiempo después de los eventos en la anterior película, unos cinco años aproximadamente, Tommy Jarvis (John Shepherd) va a un centro para jóvenes con problemas emocionales, situado no muy lejos de Crystal Lake. Tommy tiene alucinaciones en las que Jason vuelve de entre los muertos para vengarse porque Tommy lo liquidó de mala manera (en la cuarta entrega, más arriba, lo acabas de leer). Cuando nuevos asesinatos empiecen a perpretarse, Tommy empezará a dudar de su propia cordura.

Como decía, el hecho que fuera una película de Viernes 13 sin Jason enfadó a muchos fans. Pero no deja de ser un efectivo slasher, con sus asesinatos sangrientos y su carne adolescente. Resulta un cambio refrescante que haya un desarrollo de personajes, que además resultan bastante interesantes gracias a la idea de situar la película en un centro para jóvenes problemáticos (algo que luego también haría la serie Pesadilla en Elm Street en su tercera y mejor entrega). Los asesinatos no son particularmente imaginativos, pero sí sangrientos y bien realizados. Y en el final se juega de nuevo con la idea de convertir a Tommy en el nuevo Jason.

Para mí es un título poco apreciado pero que tiene bastantes cosas a su favor.

10 feb 2011

La tienda de los horrores (Little Shop of Horrors)



Dos días y una noche. Eso fue lo que tardó Roger Corman en hacer La pequeña tienda de los horrores (The Little Shop of Horros, 1960), una comedia negra con guion de Charles B. Griffith, también guionista de Un cubo de sangre (A Bucket of Blood, Roger Corman, 1959) y La carrera de la muerte del año 2000 (Death Race 2000, Paul Bartel, 1975), que giraba en torno a un torpe botánico aficionado que crea una planta que necesita sangre humana para vivir y a la que alimentará matando a varios incautos. La película se acabó convirtiendo, como muchos otros títulos de Corman, en un clásico de culto gracias a su absurdo humor, además de contar con una breve aparición de Jack Nicholson (no era famoso, así que es una breve aparición y no un cameo) que en aquel entonces trabajó en varias producciones de Roger Corman.



A principios de los ochenta, quiero decir en 1982, Alan Menken y Howard Ashman hicieron una versión musical de la película de Corman. Ahora, la planta carnívora no era creada por Seymour, sino que era una planta extraterrestre que pretendía dominar el mundo. La obra musical mantenía el humor negro del original, añadiéndole a las canciones un toque que parodiaba las típicas producciones de Broadway, ya que, originalmente, la obra se exhibió en el Off-Broadway, el circuito independiente. El estilo musical de la obra iba a ser inicialmente el usado en los musicales habituales de Broadway, pero luego se decidió cambiarlo por un estilo más cercano al de los años sesenta. El musical se convirtió en un éxito y en 1986 se estrenó La tienda de los horrores (Little Shop of Horrors, Frank Oz).

Buscaba una manera menos gay de decirlo, pero la verdad es que adoro esta película. El humor negro, las canciones, el toque de serie B, los actores, la planta... Todo. Frank Oz hizo su mejor película contando la historia de un desgraciado florista, Seymour Krelborn (Rick Moranis), que se encuentra con una planta que le ofrecerá le ofrecerá riquezas a cambio de sangre humana y fresca.

La película sigue la estela destroyer del musical, no por nada el equipo creador es el mismo, con toques como cuando Ellen Greene, Audrey en la película y también en la obra musical original, acaba de cantar Somewhere That's Green un borracho vagabundo desfila por la pantalla dando paso al siguiente número. Además, Somewhere That's Green es una sátira sobre el american way of life y como debía ser la familia perfecta en los primeros sesenta, tal y como era representada en televisión.

Ya desde el principio la película deja claras sus intenciones cuando la misteriosa galaxia que se forma durante el prólogo resulta ser un charco de agua sucia. Es durante la canción de los títulos de crédito que aparece una de las líneas que personalmente me hace más gracia:

Shin-a-ling
Qué cosa tan horrible está sucediendo
Shan-a-lang
Siente el Sturm und Drang en el aire

Bueno, no es algo que haga gracia a mucha gente. Pero si habéis hecho algo de literatura comparada, es desternillante.

El reparto de la película fue perfecto, cada actor dio vida a su personaje adaptándose a la perfección al tono de la película. Los mencionados Rick Moranis y Ellen Greene estaban destinados a hacer estos papeles. Luego tenemos a Steve Martin que hace un fantástico cameo como el sádico dentista Orin Scrivello. Dentist! es una de las canciones más recordadas de la película gracias en parte a la entregada interpretación de Martin. Y como sale muy poco no te dan ganas de golpear la pared con la cabeza cada vez que sale, como sucede en otras películas en las cuales aparece. Otra interpretación memorable es la de Levi Stubbs (de The Four Tops como aclaran en los títulos de crédito) que da vida a Audrey II, la planta devoradora de hombres que planea dominar el mundo. Y cuando digo dar vida me refiero también a que su interpretación ayuda a que la planta animatrónica usada en  la película cobre vida y no parezca simplemente un muñeco animado.

Es difícil comentar una película que te gusta mucho, porque a parte de repetir una y otra vez lo fantástico y estupendo que es todo no se me ocurre mucha cosa más que decir. En todo caso, que Frank Oz hizo un gran trabajo haciendo personajes de los cuales se enamora el espectador, tanto que tuvieron que cambiar el final original de la obra. En la obra de teatro la planta y sus compinches acaban por hacerse con todo el planeta, matando a los protagonistas. Este final fue el que se usó en un principio en la película, pero tuvo una respuesta negativa, ya que la gente se había enamorado de los protagonistas y no quería que terminasen así. Por lo tanto, se rodó un nuevo final. En el blog de Vinnie Rattolle podéis ver encontrar el final original así como un montón de material y anécdotas sobre la película.

Entre las cosas que podéis encontrar también está la banda sonora completa de la película, la versión en CD no incluye todas las canciones. Por otro lado, si os gusta la obra recomiendo comprar la grabación que salió en el 2003, cuando que se hizo una nueva representación en Broadway. El CD lo podéis encontrar como: Little Shop of Horrors (New Broadway Cast Recording). Recomiendo su compra porque no sólo incluye todas las canciones del musical original, además también podemos encontrar algunas demos que hizo Alan Menken y que finalmente no se incluyeron en la obra, algunas de ellas muy divertidas como I Found A Hobby.

Ahora, las malas noticias. El año pasado apareció una edición en DVD de la película en España. Esta edición no sólo no incluye ningún extra, es que además es fullscreen, es decir: no respeta el formato original de la película, y estéreo. Un timo, vamos. La edición americana y la inglesa son iguales: dolby, widescreen, con audiocomentario de Frank Oz, escenas eliminadas, making of. La americana con subtítulos en castellano y la inglesa con subtítulos en inglés. Yo tengo las dos, ya que la inglesa me venía incluida cuando compré las bandas sonoras. Hay también una edición francesa, que creo incluye los mismos extras pero me parece que no lleva subtítulos en castellano. Parece que se prepara una nueva versión de la película, con lo que es posible que salga una edición en Blu-ray que, espero, tenga la opción de ver la película con el final original.

9 feb 2011

Watchmen: Montaje cinematográfico/extendido/definitivo



Debido a los contratos de distribución entre Paramount y Warner Bros., el espectador español sólo ha tenido oportunidad de ver una versión de Watchmen (2009) de Zack Snyder. Éste es un breve repaso de las versiones existentes y qué podéis hacer para verlas.


Bob Dylan - The Times they are A-changin' -1965

Versión cinematográfica: Obviamente, la que se estrenó en cines y se ha editado en DVD y Blu-ray en España. Por separado también se editaron en DVD Watchmen: Cómic Completo Animado y Watchmen: Relatos del Navío Negro. El primero se trata, como bien claro deja el título, de la novela gráfica original en que se basa la película leída por un actor y con ligeras animaciones en cada viñeta. Desde los doce años hasta ahora, habré leído Watchmen de Alan Moore y David Gibbons docenas de veces, y cada vez he descubierto algo nuevo, una nueva capa de significado. Y cuando me puse a ver esta versión animada me volví a quedar enganchado y casi me veo de una sentada las cinco horas que dura. Relatos del Navío Negro se trata de la adaptación de la historia que aparece intercalada en la novela gráfica original (alegoría de lo que sucede en la historia principal). Es una excelente pieza de animación cuyo significado tal vez se pierda para aquellos que no conozcan su contexto pero que se puede disfrutar como obra independiente por la historia que explica.

Nunca entenderé por qué demonios Alan Moore quiso que su nombre no apareciera en los títulos de crédito de la película cuando, incluso en su versión cinematográfica, esta es la versión más fiel que se ha hecho de ninguna obra suya y es muy superior a otras adaptaciones de novelas gráficas suyas como la superficial y predecible V de Vendetta (V for Vendetta, James McTeigue, 2006) o la abismalmente mala La liga de los hombres extraordinarios (The League of Extraordinary Gentlemen, Stephen Norrington, 2003). La increíble complejidad de una obra que marcó un antes y un después en el cómic y que recibió el mismo reconocimiento que una novela literaria en el momento de su publicación, algo sólo conseguido por talentos como Will Eisner y su trilogía Contrato con Dios o Art Spiegelman y su obra sobre el Holocausto Maus, es trasladada a la pantalla con notable fidelidad. Los únicos cambios que se producen tienen que ver con el final, el cual no creo que hubiese funcionado en cine, y algunos personajes y tramas se ven reducidos o eliminados por las obvias razones, hay cosas que se pueden hacer en literatura o cómic que no se pueden hacer en cine, o al menos no se pueden hacer sin que resulte en una película insoportablemente larga y confusa.







Tal como está, esta versión cinematográfica funciona a la perfección. Yo la recomiendo para los días en que te apetezca ver la película pero no tienes tiempo para ver las otras versiones.

Versión extendida: La he denominado extendida ya que, al contrario de lo que indica la carátula, no se trata del montaje del director. En esta versión simplemente se añaden algunas escenas y se extienden otras, añadiendo más diálogos y algo de acción pero sin cambiar drásticamente la película. Tiene una duración de tres horas (tres horas y seis minutos según la carátula) y es una versión puente entre la cinematográfica y la definitiva. Esta versión, sin embargo, sí que puede hacerse un poco larga, al contrario de lo que sucede con las otras dos; lo que es indicativo de lo refinado que es el arte de editar. La podéis encontrar sólo de importación, comprándola por Internet. En Inglaterra en Blu-ray con subtítulos en inglés. En Estados Unidos con subtítulos en castellano, la edición en DVD en sólo de zona 1, con lo que necesitáis un lector de DVD multizona, pero la edición en Blu-ray sirve para todas las zonas.

Versión definitiva: Puedo resumir esta versión con una palabra: Uau. Es realmente el cómic hecho película. Integra dentro de la trama Relatos del Navío Negro de forma que sirve de comentario a lo que transcurre en la película igual que en la historia original. Además se añaden escenas adicionales que no aparecen en la versión extendida ya que están relacionadas con El Navío Negro y su integración en la película de forma natural.

Esta versión es realmente una experiencia alucinante, que con una duración de más de tres horas y media se pasa mucho más rápido que cualquiera de las dos anteriores. La única pega que le puedo poner es que no la pude ver en el cine. Si os gustó la película y os es familiar la novela gráfica esta versión os flipará. Está sólo disponible en Estados Unidos, lo cual en cierto modo es una suerte ya que teniendo en cuenta la diferencia entre dólares y euros os puede salir bien de precio a pesar de ser cara en moneda americana, en una edición de cinco discos en DVD (cuatro en Blu-ray) que incluye Watchmen: Cómic Completo Animado. En DVD sólo de zona 1 pero en Blu-ray para todas las zonas, o sea que si no tienes Blu-ray ésta es la excusa perfecta para comprarlo.

En cuanto a los extras, son los mismos en las tres versiones. La única diferencia es que la versión extendida y la versión definitiva incluyen dos comentarios: uno de Dave Gibbons y otro de Zack Snyder. Los comentarios son los mismos pero el de la versión extendida está editado, por la diferencia de duración y para quitar las referencias a escenas que no aparecen en la versión extendida.




My Chemical Romance - Desolation Row [From "Watchmen"]
Cargado por WBRNewMedia. - Explorar otros videos musicales.

8 feb 2011

Al final de la escalera (The Changeling)

No sé vosotros, pero a mi me gusta comer variado. Hay veces que me apetece algo de fast-food, atiborrarme con una hamburguesa, patatas y refresco o un shawarma y quedar rápidamente lleno y satisfecho; algo como la película que comentaba ayer: Los ritos sexuales del diablo (José Ramón Larraz, 1982). Otras veces me apetece ir a un restaurante de lujo y deleitarme con un plato que convierte la comida en arte; algo como Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976). Y otras veces simplemente me apetece descubrir algo tan sencillo como buen restaurante, el tipo de sitio que tal vez no es muy popular y que descubres paseando con alguien que te gusta. El tipo de lugar que te sorprende con platos originales y diferentes; algo como Al final de la escalera (The Changeling, Peter Medak, 1980).

Esta modesta y humilde producción canadiense ha adquirido en la actualidad un estatus de clásico dentro del cine de terror, pero en el momento de su estreno fue lo que los americanos denominan sleeper: producciones independientes o de bajo presupuesto que sin una gran campaña de marketing o el apoyo de un gran estudio se convierten en éxitos de taquilla por la sencilla razón que se mantienen durante mucho tiempo en cartel gracias al boca-oreja.

Yo la descubrí cuando tenía once años, sin saber nada de ella aunque ya tan temprana edad tenía costumbre de comprarme revistas y seguir el género atentamente. Fue durante una emisión nocturna por televisión. Y, lectores y lectoras, cuando vi esta película de noche, solo en el comedor de casa, os aseguro que me cagué de miedo.

La película cuenta la historia de John Russell (George C. Scott), un profesor de música que, tras perder a su esposa y su hija en un accidente de coche, se va a vivir a una histórica mansión. No pasa mucho tiempo hasta que una serie de extraños fenómenos hagan sospechar a John que hay otra presencia viviendo con él en esa casa.

Uno de los grandes méritos del director es que consigue crear escenas cargadas de miedo y suspense empleando elementos sencillos como una pelota de goma o una silla de ruedas vacía. Esto funciona porque el espectador llena los huecos, creando sus propias imágenes. Y ese es el tipo de película que a mi me da miedo, no me afectan las de sangre y tripas, pero las películas en las cuales se estimula la imaginación del espectador consiguen siempre inquietarme. Tal vez porque tengo demasiada imaginación, algo de lo que se me ha acusado en diversas ocasiones.

La trama está contada de forma sobria y elegante, con los momentos justos de impacto, sin abusar de los recursos para que no se diluya la tensión. Hay una interesante mezcla de elementos clásicos de las historias góticas de fantasmas mezclados con elementos modernos. Es esta amalgama de elementos clásicos y modernos la que la a convertido en clásica y película de referencia dentro del cine de terror. Viéndola en la actualidad una puede apreciar realmente cuan influyente ha sido en posteriores películas del género. Por ejemplo en The Ring: El círculo (Ring, Hideo Nakata, 1998), la original japonesa, vemos que aspectos de la trama así como el estilo sobrio de presentar los elementos sobrenaturales está sacado de Al final de la escalera.

Personalmente encuentro tremendamente satisfactorio el hecho de que es una película de miedo que da miedo usando situaciones inquietantes que están integradas dentro de una historia y que suceden de manera orgánica. Al contrario que, por ejemplo, la otra película de casas encantadas que se estrenó ese año, El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980). Kubrick hizo una exhaustiva investigación en diversos libros de psicología para averiguar que imágenes resultaban más inquietantes y perturbadoras en una persona. Luego, cogió esas imágenes y las incluyó en la película. Por eso, a pesar de estar muy bien considerada y ser un clásico y demás, a mi no me parece que El resplandor sea una buena película de terror en el sentido que las imágenes que resultan inquietantes lo serían igualmente si las vieras fuera de contexto, no porque el marco de la historia resulte perturbador. Por el contrario, Al final de la escalera tiene un argumento que funciona y unos personajes que hacen que la historia cobre vida de manera que se nos haga más real.

No sé como afectará a los espectadores actuales, después de ver películas como las de la serie Saw o después de que los aciertos de Al final de la escalera hayan sido copiados e imitados por otras muchas películas. Personalmente, cada vez que me pongo a verla siento el mismo escalofrío bajarme por la espalda y me da el mismo miedo que cuando tenía once años.

7 feb 2011

Los ritos sexuales del diablo



Hay gente que seguramente considerará que Los ritos sexuales del diablo (1982), escrita y dirigida por José Ramón Larraz (el mismo que escribió y dirigió la exquisita Las hijas de Drácula (Vampyres, 1974)), es una película de terror con gotas de erotismo. Nada más lejos de la realidad, ya que se trata de una película de terror con grandes dosis de sexo.

La película arranca con la llegada a Londres de Carol (Vanessa Hidalgo como Vanesa Ashley) y su novio Robert (Mauro Ribero como Martin Ren) tras la súbita muerte del hermano de Carol. Se quedan en casa de la cuñada de Carol y reciente viuda Fiona (Helga Liné). Allí, Carol empezará a sospechar que Fiona y sus amigos no le quieren bien, además de tener incestuosos sueños protagonizados por su hermano que le hacen sospechar que hay algo turbio en la muerte de su hermano.

La película avanza urdiendo la trama habitual de culto satánico persiguiendo a un inocente. La paranoia de Carol alimentada por los embrujos y maldades de los que es víctima. Es en el retrato del grupo satánico que la película destaca mezclando sordidez, erotismo y humor camp. Creando escenas chocantes como una en la cual al pobre Alfred Lucchetti le meten una espada por donde la espalda pierde su casto nombre; y otras hilarantes como las relacionadas con una cabra y su estimulación erótica por parte de los satanistas.

Al contrario que la previamente mencionada Vampyres, Los ritos sexuales del diablo (conocida internacionalmente como Black Candles) no es una buena película objetivamente hablando y Larraz la desprecia abiertamente, pero eso no quiere decir que no resulte entretenida ni esté bien filmada. Todo lo contrario, Larraz tiene un buen ojo para filmar y crear escenas, pero las actuaciones son algo deficientes, da la impresión que los actores no estaban muy seguros de lo que estaban haciendo allí. Con la excepción de Helga Liné, la más popular scream queen española, que había intervenido en clásicos como El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973) o una de mis favoritas: Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974).  También destaca Vanessa Hidalgo, que también participó en dramas sociales de la época como Caray con el divorcio (Juan Bosch, 1982) protagonizada por el ubicuo Fernando Esteso.

Pero es la mezcla de elementos sórdidos, terroríficos, eróticos e inintencionadamente hilarantes la que hace que la película divierta y enganche de principio a fin, siendo un perfecto ejemplo de exploitation española. Cumple de sobras con el objetivo de entretener y mantener el interés del espectador que espera ver que nuevo despropósito aparecerá en pantalla.

Recomiendo esta película, no a los aficionados al buen cine de terror o buen cine erótico o cinéfilos en general, sino a aquellos que sepan apreciar y degustar un cine poco ortodoxo, bizarro o delirante que no se rige por las normas del cine "convencional" y que tanto gusta al cinéfago que esto escribe. En pocas palabras, esta película es puro kitsch o camp o como lo queráis llamar y se ha de disfrutar bajo esa perspectiva.