12 ago. 2011

Los 7 magníficos del espacio (Battle Beyond the Stars)


El tremendo éxito de La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977) puso de moda la space opera, hasta entonces relegada a la serie B o Z en productos indignos de la increíble ciencia ficción que entonces se hacía en el terreno literario. Roger Corman puso en marcha rápidamente su particular space opera, que, como sagazmente se dio cuenta el distribuidor español, ambientaba en el espacio el clásico de Akira Kurosawa Los siete samuráis (Shichinin no samurai, 1954) con unos toques de la versión americana en clave western Los siete magníficos (The Magnificent Seven, John Sturges, 1960). Contra todo pronóstico, el producto final se acabó convirtiendo en un clásico de culto por derecho propio: Los 7 magníficos del espacio (Battle Beyond the Stars, Jimmy T. Murakami, 1980).

No hay que buscar mucho para darse cuenta de por qué se convirtió en un gran éxito en el momento de su estreno y no ha decaído desde entonces. Por un lado, un brillante guion de John Sayles, divertido e ingenioso, y, por otro lado, un gran reparto que se nota que se lo estaba pasando en grande. La película, además, también rinde homenaje a las fuentes que la inspiraron: el pueblo que los siete magníficos del espacio han de salvar se llama Akir y sus habitantes son los Akira, en un guiño al director de Los siete samuráis; así como el personaje de George Peppard es un guiño al western y Robert Vaughn interpreta prácticamente el mismo personaje que interpretó en Los siete magníficos.

En su momento, esta fue la producción más cara que había hecho Roger Corman y se nota. A pesar de que seguía siendo una película de bajo presupuesto, lo cierto es que tiene un aspecto magnífico, especialmente en lo que se refiere al diseño. Se ha comentado mucho que fue uno de los primeros trabajos de James Cameron, y se nota su genio en el hecho que, en cuanto a diseño se refiere, está a la altura de La guerra de las galaxias, e incluso me atrevería a decir que la supera en originalidad. Un vistazo a los títulos de crédito nos revela que no es el único nombre de futuro glorioso que entonces participó en la película: Gale Anne Hurd era una de las asistentes de producción, en el departamento de efectos especiales tenemos a los hermanos Skotak a cargo de las miniaturas, Alec Gillis también trabajó en el departamento de diseño y efectos especiales, la banda sonora corrió a cargo de un joven James Horner, y el ya mencionado guion de John Sayles, uno de los primeros que escribió.

Delante de las cámaras tenemos una mezcla de nuevos talentos y estrellas consagradas. George Peppard en el papel del mencionado cowboy, que se llama simplemente así: Cowboy, es el más memorable de todo el reparto. Eso, claro, si no tenemos en cuenta a la fabulosa y escultural Sybil Danning como Saint-Exim, una especie de valquiria, en un papel que le va como anillo al dedo. Richard Thomas empezaba en aquel entonces y, recién salido del éxito televisivo Los Walton (The Waltons, 1971-1978), interpreta el algo soso joven héroe. Si bien el personaje no es muy agradecido tiene algunos momentos divertidos. Más agradecido es el papel de villano, que aquí encarna el siempre estupendo John Saxon, en otra magnífica interpretación. Por último destacar a la bella Darlanne Fluegel, una ex modelo que había debutado como actriz en el thriller Ojos (Eyes of Laura Mars, Irvin Kershner, 1978) y que ofrece una buena actuación.


Tras superar numerosas dificultades en lo que respecta a los efectos especiales, debidas a la falta de recursos pero superadas gracias a una abundante imaginación, Battle Beyond the Stars se estrenó ofreciendo al espectador más de 100 minutos de entretenimiento. A pesar de lo familiar de la historia, vista no sólo en los dos clásicos mencionados pero también en gran cantidad de westerns, se introducen suficientes elementos originales por su ambientación espacial como para que la familiaridad no resulte un problema, todo lo contrario. Es un perfecto ejemplo de lo que Aristóteles denominó "el placer del reconocimiento" en su Poética. Conocemos la historia pero no la conocíamos de esta forma, así que es como disfrutarla por primera vez aumentando el placer de algo que ya habíamos experimentado.

Y que pudimos experimentar en diversas ocasiones, ya que Corman aprovechó las escenas de batallas espaciales, las naves y los efectos especiales para ahorrar costes en varias películas desde entonces, incluidas las aquí comentadas La galaxia del terror (Galaxy of Terror, Bruce D. Clark, 1981) y Forbidden World (Allan Holzman, 1982).

Es posible que las mismas características que la hacen disfrutable para mí no la hagan disfrutable para el público más sofisticado de la actualidad. No puedo evitar verme seducido por unas maquetas y unos decorados que, aunque puede que no sean tan realistas como los que se pueden lograr hoy día, mantienen intacto todo su encanto. Obviamente, en los 30 años que han transcurrido desde entonces se han hecho grandes avances, pero, como decía la canción, esta película tiene algo más importante: personalidad. Sólo Los 7 magníficos del espacio tiene a George Peppard gritando: ¡A patear culos, chicos, a patear culos!, algo que no tiene ni siquiera la trilogía de George Lucas.

7 comentarios:

ATTICUS dijo...

Que buenos recuerdos Raul,recuerdo una serie que era muy fan,"Galactica estrella de combate",
¿la recuerdas? yo era un crio,me gustaba mucho.
Estaba Dirk Benedict que luego ya sabes,"El equipo A" juntandose como tu dices con George Peppard que comparto que es el mejor junto John Saxon que ya era seguidor de el desde
"Operacion del dragon" con Bruce Lee.
Esta claro que "Stars Wars" ayudo a todas estas series o peliculas como la que comentas,esta en concreto esta entretenida y la accion es muy
notable,pero no es comparable al nivel de la saga de Lucas.
Pero repito que esta muy chula ,de echo la tengo bajada en mi filmoteca.

Raül Calvo dijo...

De Galactica me gustaban las maquetas y los efectos, de gran calidad para la televisión, pero la serie en sí no me acabó de convencer. Prefiero la nueva versión, con una argumento más interesante. Cuando mencionaba que está al nivel de Star Wars era en cuanto a diseño, está claro que tuvieron más medios en la película de Lucas para realizar los efectos.

Bea Cepeda dijo...

¡Qué bien atrezzao!

Dr. Gonzo dijo...

A mi lo que me pasa con este tipo de peliculas es que representan justamente la ciencia ficción que no me gusta (salvo Star Wars, que sin ser fan, me mola mucho). Prefiero la ciencia ficción más discretita y menos barroca.

Raül Calvo dijo...

Bueno, Dr. Gonzo, supongo que por eso lo nuestro es imposible.

Anónimo dijo...

En resumen soy el anónimo adolescente que habla alabandote por estos lares, pff, que joyaca de película, como fan de ''Los 7 Magníficos'' desde una tierna edad disfrute enormemente la original de Kurosawa, pero ya ayer ver llevado todo eso a la space opera de ''cartón-piedra'' que tanto me gusta ha sido una experiencia maravillosa, y una vez más gracias a ti.

Raül Calvo dijo...

De nada. La razón por la que existe este blog es descubrir fantásticas curiosidades a lectores como tú, me alegra haber cumplido el objetivo.

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