3 sept. 2014

Doctor Who en el cine

 
A mediados de los 60, Inglaterra se hallaba en plena fiebre Doctor Who, o tal vez debería decir en plena dalekmania. Este hecho no pasó desapercibido a los avispados productores Milton Subotsky y Max J. Rosenberg, los creadores y dirigentes de la Amicus, que decidieron adaptar al cine las aventuras del Señor del Tiempo. El resultado fue Dr. Who y los Daleks (Dr. Who and the Daleks, Gordon Flemyng, 1965).

El film adaptaba el serial The Daleks, emitido entre diciembre de 1963 y febrero de 1964, protagonizado por el Primer Doctor, William Hartnell. Subotsky era conocido por suavizar el estilo de la Hammer, eliminando erotismo y cualquier aspecto adulto, en sus producciones Amicus. Lo mismo hizo con Doctor Who. Pero, además, como la serie no se conocía o no era tan popular en otros países donde proyectaban estrenar su película (especialmente Estados Unidos, donde la serie no se emitía), se realizaron toda una serie de cambios que a los fans de la serie tal vez les cueste aceptar.
 
Para empezar, en el film El Doctor no es un alienígena procedente de Gallifrey, sino el típico sabio despistado, interpretado por Peter Cushing. Aunque se había pensado para no hacer el film demasiado complicado, el hecho de que El Doctor sea humano hace que convertirlo en inventor del TARDIS resulte más difícil de aceptar que si se tratara de un alienígena procedente de un lejano y avanzado planeta. Para acabar de redondear el absurdo, en el film El Doctor de hecho se llama Who, es su apellido. También se cambian sus acompañantes: Susan (Roberta Tovey) es más joven y Barbara (Jennie Linden) e Ian (Roy Castle) ya no son los profesores de Susan, sino otra nieta del doctor y el novio de esta.

Aparte de estos cambios, y que Subotsky suavizara la historia para la película, el resto de elementos se mantiene. El doctor Who y sus acompañantes van a parar al planeta Skaro, donde tropiezan con los terribles Daleks. Los viajeros se aliarán con los Thals para destruir a los malvados Daleks.

Una vez superados los cambios, el film es bastante entretenido como cinta de aventuras de ciencia ficción ultrasesentera. El colorido de los sets, la música y los efectos realmente especiales hacen que el conjunto resulte muy disfrutable para los que aprecien este tipo de absurdo. Tal vez el punto más flojo es, me sabe mal decirlo, Cushing como el doctor Who. Interpretando a un hombre mayor de lo que Cushing era entonces, su doctor Who no resulta tan atractivo e interesante como el de la serie. Por supuesto, se ha de tener en cuenta que "mi" Doctor es y será Tom Baker, ya que mi primer contacto con la serie fue a través de él y ha permanecido siempre en mi cabeza como El Doctor definitivo (como ya expliqué anteriormente aquí). El hecho es que, irónicamente, es posible que aquellos que no estén familiarizados con la serie sean más capaces de disfrutar con la película.

Por otro lado, el que los Daleks sean los villanos de la función hace difícil que la película no tenga sus partes positivas. Al fin y al cabo, los Daleks son los mejores villanos de la serie (para mí) y verlos en acción es siempre un placer.



El enorme éxito de taquilla de Dr. Who y los Daleks hizo que una secuela se pusiera en marcha de forma casi inmediata. En este caso, se adaptaba el serial The Dalek Invasion of Earth, emitido entre noviembre y diciembre de 1964. El resultado fue Los marcianos invaden la Tierra (Daleks' Invasion Earth 2150 A.D., Grordon Flemyng, 1966).

Lo primero que llama la atención es el surrealista título castellano, aunque ahora se puede encontrar en DVD con el título Los Daleks invaden la Tierra 2150 A.D. (personalmente me hice con la edición en Blu-ray australiana, que no tiene subtítulos en castellano pero sí diversos extras y es bastante más barata que la edición inglesa), no he podido resistir poner el título con el que fue originalmente conocida. Pero en ridículo lo gana el título en italiano, que se traduce como: Daleks: el futuro tras un millón de años.

Se mantuvo el mismo equipo tras las cámaras de la primera entrega. Los únicos cambios se refieren al reparto, repiten Peter Cushing y Roberta Tovey, pero Jennie Linden es sustuida por Jill Curzon, interpretando a Lousie, la sobrina del doctor Who, así como tampoco repite Roy Castle, siendo Bernard Cribbins su sustituto, interpretando a Tom, un policía que se convierte accidentalmente en el tercer acompañante del doctor.

Rodada con un mayor presupuesto, lo cierto es que esta continuación es mejor que la primera, desde mi punto de vista. Ambientada en un Londres postapocalíptico, la película no da un minuto de respiro mientras seguimos las aventuras del doctor y sus acompañantes en su lucha contra los Daleks, ayudados por los supervivientes del exterminio llevado a cabo por estas destructivas criaturas.

En el fondo es la típica historia a lo Guerra de los mundos pero con el añadido de diversas alegorías a la Francia ocupada por los nazis. La historia está construida de forma más rica que la simple primera parte, con los protagonistas separados corriendo aventuras paralelas hasta que se unen de nuevo.

Sin embargo, el film no funcionó tan bien en taquilla como la primera entrega, así que la idea de hacer una tercera película fue desechada, aunque Subotsky no abandonó nunca la idea de hacer otra película con su versión de Doctor Who.

Si solo puedes ver una de las dos películas protagonizadas por el doctor Who (no El Doctor), esta es la que yo recomendaría ver.


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