1 sept. 2014

Despertar en el infierno (Wake in Fright)

 
Que sueñes con el Diablo y te despiertes aterrado, una maldición que da título a la novela de Kenneth Cook (en inglés) Pánico al amanecer (editada por Seix Barral), la cual fue la base del clásico cargado de terror existencial Despertar en el infierno (Wake in Fright, Ted Kotcheff, 1971).

John Grant (Gary Bond) es un simple profesor de escuela que aprovecha las vacaciones navideñas para salir del aislado y perdido pueblo en el que enseña y viajar a Sidney, donde espera reunirse con su novia, Robyn (Nancy Knudsen). Antes de coger el avión a Sidney, ha de pasar la noche en Bundanyabba (Yabba, para abreviar). Cuando Grant pierde todo el dinero que tenía apostando, se queda atrapado en el pueblo. Y así se inicia la infernal odisea de autodescubrimiento de Grant.

Kotcheff inicia el film con un plano de 360º que nos muestra la infinita desolación del outback australiano. Un desierto que parece no tener fin en el que la supervivencia humana parece imposible. Por lo tanto, no es de extrañar que la gente que (sobre)vive allí no sea del todo normal. Viviendo tan aislados del mundo es posible que la locura y las actitudes más extrañas se hagan normales. No mejora las cosas si, como le sucede a John Grant, desprecias la gente y el lugar en el que vives. Grant se cree mejor que la gente que vive en Yabba, pero a medida que va descendiendo por su particular infierno se da cuenta, para su horror, que él también es capaz de hacer cosas que pensaba imposibles.

Aunque a primera vista pueda parecer que la zona salvaje de Australia es algo que nos queda muy lejano, que las peculiares actitudes y comportamientos de la gente del lugar es algo propio de esa zona, lo cierto es que el film te descubre hasta que punto es cierta la expresión "la gente es igual en todas partes". Actitudes como la agresiva hospitalidad y la continua reafirmación masculina, así como otras características que nos muestra el director, son bastante comunes y se pueden encontrar en cualquier lugar donde viva gente en comunidades aisladas. La terrible escena en la que Grant se ve arrastrado a una caza de canguros, donde la influencia del omnipresente alcohol le acaba de dar un toque de pesadilla a la escena, podía ser paralela a cualquier corrida de toros en las que se tortura y mata un animal como espectáculo "cultural".

Uno de los aspectos más interesantes del film, por lo menos para mí, es la mezcla de realismo y surrealismo narrativo. El inicio del film, el retrato del pueblo y sus habitantes está hecho de forma realista semidocumental, ya que Kotcheff adopta una perspectiva más objetiva y no da muestras del desprecio por la gente del lugar que tan abiertamente muestra Cook en la novela. Pero a medida que Grant se va contagiando por la locura del lugar y descubre partes de si mismo que ni sabía que existían, la narrativa visual se vuelve más experimental y radical, especialmente en el montaje.

La película está llena de grandes interpretaciones. Donald Pleasence destaca como Doc Tydon, un médico alcohólico inglés, que fue a parar a Yabba tras ser rechazado en las zonas "civilizadas" y ha descubierto la manera de llevar una existencia bastante feliz allí. El personaje sirve como contrapunto a John Grant. Por un lado refleja como podría acabar si no consigue salir del pueblo, pero también muestra que mientras Tydon sabe quién es, Grant no sabe nada de si mismo. En el proceso de descubrirlo se haya gran parte del horror existencial que planea por todo el film.

Despertar en el infierno es un clásico muy recomendado a todos los amantes del cine. Demuestra que, aunque un film "se pierda" durante un tiempo, el arte siempre sobrevive. Y en particular si nos encontramos ante filmes tan potentes y excelentes como este.


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