Bueno, como cantaba Whitesnake, here I go again. La verdad es que no sé para qué me molesto en comentar películas surrealistas o cinematográficamente alternativas, ya que parece que a nadie le interesan. Ya sea la poesía visual de Valerie and Her Week of Wonders (Valerie a týden divu, Jaromil Jires, 1970), el furioso collage visual de House (Hausu, Nobuhiko Ôbayashi, 1977) o el acercamiento peculiar al género de El hombre de mimbre (The Wicker Man, Robin Hardy, 1973). Pero como el principal objetivo por el que empecé el blog era dar a conocer películas no muy conocidas, por lo menos entonces, pues me pongo hoy a hablaros de La montaña sagrada (The Holy Mountain, Alejandro Jodorowsky, 1973).
Posiblemente la mejor película de Jodorowsky sea Santa Sangre (1989), seguida de cerca por El Topo (1970). Sin embargo, La montaña sagrada siempre ha sido una de mis favoritas dentro de su filmografía ya que me recuerda a sus trabajos como guionista de cómics en El Incal o El corazón coronado, ambas con Jean Giraud "Moebius" como dibujante. Sobretodo en la manera como combina reflexiones místicas con toques de humor.
La película está cargada de principio a fin de poderosas imágenes alegóricas mientras nos cuenta la historia de una serie de personajes embarcados en un viaje hacia la inmortalidad liderados por El Alquimista (Alejandro Jodorowsky). Esta premisa sirve de excusa para sumergirnos en un mundo visualmente fascinante, en el cual la mano de Jodorwsky está presente en el diseño de decorados y entornos.
Desde el minuto uno Jodorowsky nos va impactando con imágenes en las que para algunas es fácil encontrar interpretación, significado o ver a qué hacen referencia, pero otras permanecen crípticas. Éstas son las que me resultan más interesantes, aquellas que te desafían a que les busques un sentido o significado.
Claro que parte de ello se debe a mi ignorancia sobre el significado de las cartas Tarot o los símbolos cabalísticos, ya que no es algo que me haya interesado nunca. Pero en cambio otras me dejan simplemente perplejo. Por ejemplo, hay un momento en el cual vemos a un grupo de prostitutas de diferentes edades rezando ante una figura de Jesucristo. Luego salen y se dedican a exhibirse a la puerta de una iglesia. Un anciano se presenta y una prostituta de unos siete u ocho años se le acerca. El anciano se postra ante la niña-prostituta y le besa la mano como si fuera el Papa. Luego, el anciano se saca uno de sus ojos, que es de cristal, y se lo pone en la mano a la niña-prostituta como ofrenda. Fin de la escena.
¿Se trata de como la Iglesia ha prostituido la imagen de Jesucristo y la religión? ¿Qué irse de picos pardos es muy caro? Cada cual que saque sus conclusiones.
Como he mencionado antes, muchos momentos nos son presentados con un tono de comedia, casi de farsa. Parece casi que Jodorowsky nos pide que no nos tomemos demasiado en serio lo que estamos viendo, culminando en un clímax en el cual Jodorowsky rompe la cuarta pared y nos invita a ir en busca de la realidad.
Resulta interesante como algunos de los temas que toca Jodorowsky en la película siguen vigentes hoy día. Tal vez más aún. La obsesión por mantenerse joven y el miedo a la muerte, que es representado con la invención de unos dispositivos electrónicos que permiten animar un cadáver para que haga algunas acciones; o la comercialización del arte, en un momento que muestra obras de arte hechas en cadena o la creación de una obra que es la máquina de amor definitiva y la interacción con ella muestra la habilidad como amante del espectador. Todo ello entremezclado con una parte mística repleta de reflexiones filosóficas y parábolas que van adornando el viaje místico de los protagonistas.
En su momento la película fue tremendamente polémica y ganó fama como "película prohibida", pero realmente no hay nada que pueda resultar ofensivo o de mal gusto, desde mi punto de vista. Es una película diferente e interesante que puede dar pie a interesantes debates.
Posiblemente la mejor película de Jodorowsky sea Santa Sangre (1989), seguida de cerca por El Topo (1970). Sin embargo, La montaña sagrada siempre ha sido una de mis favoritas dentro de su filmografía ya que me recuerda a sus trabajos como guionista de cómics en El Incal o El corazón coronado, ambas con Jean Giraud "Moebius" como dibujante. Sobretodo en la manera como combina reflexiones místicas con toques de humor.
La película está cargada de principio a fin de poderosas imágenes alegóricas mientras nos cuenta la historia de una serie de personajes embarcados en un viaje hacia la inmortalidad liderados por El Alquimista (Alejandro Jodorowsky). Esta premisa sirve de excusa para sumergirnos en un mundo visualmente fascinante, en el cual la mano de Jodorwsky está presente en el diseño de decorados y entornos.
Desde el minuto uno Jodorowsky nos va impactando con imágenes en las que para algunas es fácil encontrar interpretación, significado o ver a qué hacen referencia, pero otras permanecen crípticas. Éstas son las que me resultan más interesantes, aquellas que te desafían a que les busques un sentido o significado.
Claro que parte de ello se debe a mi ignorancia sobre el significado de las cartas Tarot o los símbolos cabalísticos, ya que no es algo que me haya interesado nunca. Pero en cambio otras me dejan simplemente perplejo. Por ejemplo, hay un momento en el cual vemos a un grupo de prostitutas de diferentes edades rezando ante una figura de Jesucristo. Luego salen y se dedican a exhibirse a la puerta de una iglesia. Un anciano se presenta y una prostituta de unos siete u ocho años se le acerca. El anciano se postra ante la niña-prostituta y le besa la mano como si fuera el Papa. Luego, el anciano se saca uno de sus ojos, que es de cristal, y se lo pone en la mano a la niña-prostituta como ofrenda. Fin de la escena.
¿Se trata de como la Iglesia ha prostituido la imagen de Jesucristo y la religión? ¿Qué irse de picos pardos es muy caro? Cada cual que saque sus conclusiones.
Como he mencionado antes, muchos momentos nos son presentados con un tono de comedia, casi de farsa. Parece casi que Jodorowsky nos pide que no nos tomemos demasiado en serio lo que estamos viendo, culminando en un clímax en el cual Jodorowsky rompe la cuarta pared y nos invita a ir en busca de la realidad.
Resulta interesante como algunos de los temas que toca Jodorowsky en la película siguen vigentes hoy día. Tal vez más aún. La obsesión por mantenerse joven y el miedo a la muerte, que es representado con la invención de unos dispositivos electrónicos que permiten animar un cadáver para que haga algunas acciones; o la comercialización del arte, en un momento que muestra obras de arte hechas en cadena o la creación de una obra que es la máquina de amor definitiva y la interacción con ella muestra la habilidad como amante del espectador. Todo ello entremezclado con una parte mística repleta de reflexiones filosóficas y parábolas que van adornando el viaje místico de los protagonistas.
En su momento la película fue tremendamente polémica y ganó fama como "película prohibida", pero realmente no hay nada que pueda resultar ofensivo o de mal gusto, desde mi punto de vista. Es una película diferente e interesante que puede dar pie a interesantes debates.