27 feb. 2010

El hombre de mimbre (The Wicker Man)


El hombre de mimbre (The Wicker Man, 1973) es una obra maestra. Mezclando elementos del cine de terror, el musical y el policíaco, Robin Hardy, en la dirección, y Anthony Shaffer, en el guión, crearon un imperecedero clásico que resulta más moderno que la ridícula, misógina y aburrida nueva versión que perpretó Neil LaBute hace tres años.

Maldita en el momento de su estreno, fue mal publicitada y recortada por los distribuidores. A pesar de ser tan maltratada una película tan buena resiste lo que le echen. Recientemente, gracias al DVD, se ha podido hacer un director's cut utilizando materiales de la versión enviada para distribuir a Estados Unidos que no fue (tan) recortada. Christopher Lee asegura que en algún lugar todavía se conservan todos los rollos filmados, seguramente enterrados bajo alguna autopista.

Para aquellos que no la conozcan, The Wicker Man arranca cuando al sargento Howie (Edward Woodward) le llega una carta en la que le solicitan ayuda: una niña ha desaparecido en el pueblo de Summerisle y nadie parece interesado en encontrarla. Cuando el sargento llega a la isla en la que se encuentra el pueblo descubre que todo el mundo le dice que esa niña no existe. Nadie la conoce. A medida que la investigación avance, el sargento descubrirá que el pueblo de Summerisle tiene unas más que peculiares costumbres y una visión muy libre del sexo. Y hasta aquí puedo leer.

Una de las cosas que más destacan de la película es su reparto. Edward Woodward tienen un difícil papel en el sentido que su personaje es muy religioso y reprimido, conservador y estricto. Así que por un lado resulta divertido ver como la gente del pueblo se ríe de él y al mismo tiempo sentimos simpatía por él en su lucha por encontrar a la niña secuestrada. Christopher Lee realiza una gran interpretación como Lord Summerisle, ofreciendo una actuación juguetona y divertida que contrasta con los personajes tenebrosos y terribles habituales en él. Britt Ekland no destaca por sus artes interpretativas pero la escena en que baila desnuda para embrujar al sargento resulta muy interesante. Ingrid Pitt, fabulosa como siempre hace un pequeño pero memorable papel gracias a su rotunda anatomía.

En The Wicker Man resalta como Shaffer y Hardy retratan el pueblo de Summerisle. Normalmente en el cine vemos representados los pueblos que guardan algún secreto como lugares oscuros donde la gente vive con miedo o amenazada o todo el mundo es siniestro a más no poder. Aquí es justo lo contrario. Todo el mundo es muy simpático y deseoso de ayudar. Su día a día se nos muestra alegre y desprejuiciado. El sexo forma parte de la vida cotidiana: por las noches un montón de parejas se juntan en la plaza para hacer el amor, un joven es llevado por el propio Lord Summerisle para ser desvirgado por la Ekland, en el colegio a los niños se les enseña todo aquello relacionado con el sexo en clase, etc. Vamos, que te dan ganas de irte a vivir allí. Esta representación contribuye a que el pueblo resulte más amenazante cuando vemos parte de su lado oscuro, ya que te coge hasta cierto punto desprevenido.

Otro aspecto a destacar es la música. El director Hardy consideró que para representar un pueblo que todavía sigue las costumbres paganas la música debería ser una parte esencial de la vida cotidiana. Esta consideración le da el aspecto musical a la película. No es que sea un musical en el sentido cinematográfico del término. Los personajes no se ponen a cantar de repente para avanzar la trama o expresar sus sentimientos ni tampoco hay números musicales. Lo que sí hay son canciones tradicionales que cantan los parroquianos de una taberna que están "alegres" o acompañando el desvirgue antes mencionado. Estas canciones tradicionales resultan igualmente importantes para la historia y, de hecho, el director incluyó las letras de las mismas en la novelización que hizo de su película (una manera de "ver" absolutamente todo lo que fue eliminado y no pudo ser salvado).

En conclusión, The Wicker Man es una película extraña, absorbente y muy recomendable. La mejor edición de la película es la edición inglesa de Optimum Releasing que trae no sólo dos versiones de la película, entrevistas, documentales, tráilers y demás sino que también incluye un CD con la banda sonora.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Obra maestra sin dudas!

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