15 jun. 2011

El abismo negro (The Black Hole)


Para compensar la perversidad de ayer, he pensado que hoy nos adentraríamos en una película de la Disney. Aunque, igual que la de ayer no era la típica película erótico-dramática, la de hoy no es la típica película Disney: El abismo negro (The Black Hole, Gary Nelson, 1979), una cinta de ciencia ficción que con el tiempo se ha convertido en un film de culto.

Desde finales de los 60 y durante los 70 y 80, la Disney experimentó una lenta pero continuada decadencia. Gracias a los parques y demás empresas se mantenía a flote la marca, ya que cinematográficamente sus películas no estaban teniendo el éxito esperado, especialmente durante los 70. Esta decadencia se haría más pronunciada durante los 80 hasta que en 1991 se estrenó La bella y la bestia (Beauty and the Beast, Gary Trousdale y Kirk Wise). El éxito de esta película saca a la Disney del pozo y empieza a recuperar el prestigio perdido.

A principios de los 80 se produce una etapa "oscura" en Disney durante la cual se estrenan tres peculiares y atípicas películas, que se alejan de las películas familiares de aventuras y las comedias que la productora estrenaba en aquel momento, en un intento de recuperar algo de terreno perdido: Los ojos del bosque (The Watcher in the Woods, John Hough, 1980), Tron (Steven Lisberger, 1982) y El abismo negro. Estas películas tienen en común que fueron rotundos fracasos de taquilla y que con el tiempo se han ido ganando una audiencia de culto.

El abismo negro fue producida en la fiebre post-Star Wars. Sin embargo, presenta una historia hasta cierto punto alejada de la habitual space-opera que la película de George Lucas había puesto de moda. Pero el argumento de este film también era hasta cierto punto familiar, ya que presentaba una situación clásica: La nave USS Palomino descubre una nave que se creía perdida, la USS Cygnus, muy cerca de un agujero negro. La tripulación sube a la Cygnus para averiguar que sucedió en la nave y nosotros con ellos.

El reparto de esta película es realmente sobresaliente con Anthony Perkins, Ernest Borgnine, Maximilian Schell y Robert Forster a la cabeza; Yvette Mimieux y Joseph Bottoms lo completan. Antes de entrar en aspectos técnicos, también hay que mencionar la fantástica banda sonora de John Barry, diferente de las habituales que componía para las películas de la serie James Bond.

Los efectos especiales de la película se mantienen hoy día, aunque más por su plástica belleza que por su efectividad. Al parecer, Disney quiso alquilar la cámara de motion-control (cámara controlada por ordenador que repite los mismos movimientos de forma exacta, facilitando la filmación de efectos especiales) que había desarrollado la Industrial Light & Magic para La guerra de las galaxias. Pero el precio de alquilarla le pareció que era demasiado alto, así que el departamento de desarrollo tecnológico del estudio se puso manos a la obra en crear su propia cámara motion-control, resultando en una cámara superior a la de la Industrial ya que les permitía moverse por las pinturas matte, algo antes imposible, y mantuvo la Disney por delante de Industrial en cuanto a tecnología durante años. El abismo negro, sin embargo, fue la última película realizada con el viejo sistema de los estudios en el cual se hacía todo dentro de un mismo estudio, sin recurrir a compañías exteriores.

El resultado final es una película interesante aunque desigual. El problema principal es que se introdujo un personaje robótico destinado al público infantil. Los comentarios y bromas de este robot resultan bastante pesadas y molestas ya que le quitan gravedad a la que es, por otro lado, una interesante historia. El robot resulta más fuera de lugar si lo ponemos al lado de los aspectos más perturbadores de la película, como el destino de la antigua tripulación de la Cygnus. La parte final, por otro lado, contiene bastante acción como para que te olvides del molesto robot, con algunas escenas que luego serían inspiradoras de algunos momentos de la primera película de Indiana Jones. Este tono desigual provocó que fuera una película difícil de vender, demasiado oscura para los niños pero con toques infantiles que alejaban a los adultos, y creo que causa del fracaso de taquilla resultante.

El momento más memorable del film tiene como centro el agujero negro sobre el que se encuentran paradas las naves. Sin entrar en específicos, en beneficio de aquellos que no la hayan visto, resulta en una escena que la primera vez que la vi, de niño, me dejó estupefacto ya que no había entendido qué demonios había pasado. En la actualidad, resulta más comprensible, aunque tampoco en exceso. De todos modos, la secuencia en el agujero negro es el punto alto de la película y te hace olvidar el molesto robot.

A lo largo de los años, El abismo negro ha adquirido suficiente popularidad como para que se esté preparando un remake a cargo del mismo equipo que hizo Tron: Legacy (Joseph Kosinski, 2010). La verdad es que aunque la película no es perfecta, aparte del problema robótico se producen escenas de diálogo algo largas, resulta bastante entretenida ya sea por su aspecto visual o su entretenida segunda parte, casi un western en el espacio. Aquellos amantes de la ciencia ficción clásica que disfruten de los efectos especiales ópticos con alegre nostalgia puede que disfruten de este film como servidor.

2 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Eso del robot molesto me ha recordado profundamente a Jar-Jar Binks. Creo que La amenaza fantasma ganaría puntos sin ese estorbo jaja

En cuanto a El abismo negro no la conocía, pero siempre me llama la atención ver películas antiguas con muchos efectos especiales, aunque sólo sea por la nostalgia de los viejos tiempos.

Raül Calvo dijo...

Sí, es casi tan molesto como Jar-Jar Binks, la criatura más odiada de la galaxia.

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