26 feb. 2014

Terror en Dunwich (The Dunwich Horror)

 
Hacia el final de la década de los 60, la AIP y Roger Corman habían exprimido al máximo Edgar Allan Poe, así que buscando el mismo éxito que habían obtenido con esa serie de adaptaciones, pensaron empezar a adaptar relatos de H. P. Lovecraft, aunque al final la cosa no acabó de funcionar. Esta no era la primera adaptación que producían de un relato de Lovecraft, ya en 1963 habían adaptado la novela El caso de Charles Dexter Ward pero disfrazada de adaptación poeniana en El palacio de los espíritus (The Haunted Palace, Roger Corman). Esta vez, sin embargo, se hace explícito que se trata de una adaptación de un relato de Lovecraft, uno de los más conocidos, y al inicio de la década de los 70 se estrenó Terror en Dunwich (The Dunwich Horror, Daniel Haller, 1970).

Esta película llama la atención, comparada con anteriores de la productora, en que se decidió hacer un film más moderno y contemporáneo. De este modo se introduce unos más que bienvenidos personajes femeninos, pero el enfoque sigue siendo bastante fiel al relato de Lovecraft. Dean Stockwell es Wilbur Whateley, un explorador de lo oculto que busca el Necronomicón para traer de vuelta a los Antiguos. Sandra Dee es Nancy Wagner, una estudiante que caerá presa de Wilbur. La elección de estos actores como protagonistas es bastante curiosa para una película de terror. Dee por entonces era más conocida por sus comedias juveniles, así que verla de golpe envuelta en una película de terror con algunas dosis de sexo debió de ser chocante en su momento.

Como he dicho antes, la película se aleja del típico ambiente gótico habitual en estas películas. Tras una excelente secuencia de títulos de crédito, redondeada por la excelente banda sonora de Les Baxter, la película mantiene una atmósfera muy setentera, cuando los cultos satánicos amenazaban con controlar el mundo. Al hacer un film contemporáneo, también se incluyen abiertas alusiones al sexo en consonancia con la sociedad de entonces. Pero lo que más llama la atención son las escenas psicodélicas y oníricas que pueblan el film, así como la setentera manera que tiene de mostrar al típicamente indescriptible monstruo lovecraftiano. Es por estos toques propios de la época en que fue filmada, que la película resulta interesante y entretenida de ver hoy día.

Esta película no es que sea muy apreciada, precisamente. Cosa que no acabo de entender, ya que como adaptación lovecraftiana está bastante bien y como film monstruoso está bastante logrado. Tal vez sea porque satisface varios de mis apetitos personales, pero creo que Terror en Dunwich se merece más amor del que recibe. Os invito a darle una oportunidad.


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