28 sept. 2010

Inseparables (Dead Ringers)



En mi lejano post sobre la serie de televisión Cuentos de la cripta mencioné brevemente la serie de televisión Misterio para 3. Uno de los episodios de la primera temporada fue dirigido por David Cronenberg. El capítulo (y resumo esto directamente de los recuerdos que tengo) trata sobre un médico o curandero que tiene unos guantes que pueden extraer cualquier enfermedad de un cuerpo pero que ha de ser traspasado a otro ya que si no el portador de los guantes sufriría la enfermedad multiplicada, esos guantes eran el objeto que aquella semana les tocaba recuperar a sus protagonistas. Cronenberg dirigió este episodio justo antes de dirigir una película sobre unos médicos que, al igual que el curandero de este episodio de Misterio para 3, no estaban muy sanos: Inseparables (Dead Ringers, 1988).

Basada en hechos reales (la historia de los gemelos Marcus), Inseparables cuenta la historia de los gemelos ginecólogos Beverly y Elliot Mantle (Jeremy Irons) cuya relación degenerará de forma progresiva tras conocer a Claire Niveau (Geneviève Bujold) y que Beverly se enamore de ella. Ésta película fue la que hizo que la crítica "seria" viera en Cronenberg algo más que un director de películas de terror y no se cansaron de anunciar que Cronenberg dejaba el género para hacer cine "serio". Nada más lejos de la verdad.

Hasta ahora Cronenberg había mostrado como el cuerpo se rebelaba, como nuestra entidad física podía estar sujeta a degradaciones varias, a mutaciones que la transformaban. Como la mente también actuaba en ocasiones sobre la carne. En este film, sin embargo, Cronenberg muestra una degradación psicológica. Y mientras las transformaciones corporales o las enfermedades podían traer consigo cosas positivas o alcanzar un nuevo estado (superior, inferior o alternativo), la degradación mental aquí mostrada lleva a la destrucción.

El punto de inflexión lo encontramos cuando Beverly se enamora de Claire. Este hecho rompe el equilibrio de la rutina que habían establecido los gemelos, propia de una comedia de enredo, en la que un gemelo ligaba con una mujer y después de intercambiar fluidos se la pasaba a su hermano. Sin embargo, una vez Beverly se implica emocionalmente es como si fuese infectado por una enfermedad. Las emociones actúan como un cáncer que destruye el cuerpo. Las drogas, la heroína se usan como remedios para acabar con esta enfermedad emocional que ha destruido la vida de los hermanos pero lo que consiguen es empeorar la situación.

Beverly es retratado como el gemelo débil y su lento pero continuo viaje hacia la locura es mostrado con gran detalle y cuidado. Destacando el momento en que empieza a diseñar unos instrumentos ginecológicos para mujeres mutantes e intenta usarlos con una incauta paciente. Elliot, por otro lado, se supone que es el gemelo fuerte, el extrovertido. Elliot intenta sanar a Beverly, pero es Beverly el que lo acaba arrastrando consigo, como si la carencia emocional de Elliot, su egocentrismo, lo hiciese más vulnerable a sucumbir ante un súbito ataque emocional.

Cronenberg no había abandonado sus pasiones. Simplemente, en este film hablamos de enfermedades y mutaciones emocionales, mucho más peligrosas que las físicas.

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