8 nov. 2011

Mondo Topless de Russ Meyer


Muchas lectoras (e imagino que algunos lectores) puede que se pregunten que interés puede tener un pseudodocumental de 60 minutos sobre las bailarinas que danzaban en topless en clubes del año 1966. Mi respuesta es que fue escrito, dirigido, fotografiado, editado y producido por Russ Meyer, garantía de que lo que vais a ver no es ni normal.

Mientras volvía a ver este documental no pude evitar imaginarme al maestro Meyer riéndose a carcajadas mientras lo editaba y ponía a punto. Desde el primer plano, que muestra la señal de una calle llamada Twin Peaks (picos gemelos), pasando por el texto y la hiperbólica interpretación de la voz en off, hasta la continua banda sonora de rock and roll... Todo parece indicar que Meyer estaba parodiando, o más bien burlándose, de la llamada revolución sexual. Realmente, esta no es una película erótica o sexual, sino que es más bien un gran chiste que te hace reír a carcajadas, cortesía de la narración que el director siempre se encargaba de escribir en sus películas.

Pero empecemos por el principio.

Mondo Topless se supone que es un documental que retrata el nuevo fenómeno que en los 60 fue la apertura de locales en los cuales unas bailarinas danzaban en topless. Y sólo bailaban. No hacían strip-tease ni movimientos sexuales de ningún tipo. Sólo bailaban desnudas de cintura para arriba. Primero se fija en San Francisco y luego pasa a mostrar locales de este estilo que se abrieron en Europa, aquí sí con un contenido más abiertamente sexual.

Esto es la teoría. En la práctica, el documental empieza retratando San Francisco como si se tratara de algún programa turístico, ensalzando la ciudad y sus muchas virtudes y cualidades arquitectónicas. De fondo se escucha la típica "música de ascensor" y el narrador parece ser una persona cuerda. Esta secuencia que nos muestra paisajes completamente tópicos y aburridos de San Francisco se ve intercalada con breves planos de una mujer desnuda conduciendo un coche.

Estos planos nos sirven para asegurarnos de que no nos hemos equivocado de película después de todo. Tras unos minutos de turismo, el narrador parece enloquecer y empieza lo que sería un breve resumen de lo que nos espera, tras pasar luego al meollo del asunto. Antes de que puedas decir "talla 100", el espectador se ve inmerso en un espectáculo de imágenes y sonidos como sólo Meyer podía crear.

Bajo su aspecto inocente, esta cinta de vídeo contenía la copia que hice de Mondo Topless hace unos años, así como otras películas de dudosa moral y llenas de horrores de diversa índole. Alquilé Mondo Topless en un videoclub barcelonés que se especializaba en cine raro, serie B, terror y subgéneros varios, cerrado desde hace años, por desgracia. Muchas de sus cintas eran de importación, así que la versión que vi de Mondo estaba en versión original subtitulada en holandés (o por lo menos creo que es holandés).

Este documental/comedia/despropósito se ha de analizar separando imagen y sonido. Las imágenes nos van intercalando las diferentes bailarinas protagonistas bailando en diferentes ambientes y situaciones, intercalando las actuaciones de manera que se va saltando de una a otra, en una suerte de continuo flujo que muestra los bailes de las artistas de la manera más surrealista posible. El audio consiste en el narrador presentando a las diferentes artistas de la manera más hiperbólica y delirante posible, haciendo comentarios aquí y allá, intercalado con los comentarios de las propias bailarinas sobre por qué bailan, sobre su visión del mundo, qué sentido tiene el baile y otros temas varios; todo ello acompañado de un fondo non-stop de música rock. Un dato interesante es que la protagonista del clásico de Meyer Lorna (1964), Lorna Maitland, hace acto de aparición y podemos oír partes de una entrevista que grabó mientras rodaba Lorna.

El efecto que produce Mondo Topless no es en absoluto erótico, más bien es de un hilarante y surreal exotismo. La moda y estilo de los 60, mezclado con la música, los frenéticos movimientos de las bailarinas y la manera de editar de Meyer consiguen que este pseudodocumental sea tremendamente divertido e interesante y algo más que una simple excusa para ver atractivas mujeres bailar desnudas de cintura para arriba; un videoclip de 60 minutos adelantado a su tiempo. No sé si me atrevo a recomendarla a todo el mundo, pero desde luego sí que os diría que por lo menos la escucharais. Tenerla de fondo musical en una fiesta/cena puede resultar bastante divertido.

3 comentarios:

David dijo...

Y ni que decir sobre el potencial que tiene este film para servir de fondo (en mute, sólo el vídeo) para acompañar a sesiones de música electrónica, preferiblemente movidita, tipo AcidTrance, AcidTechno o proto-GoaTrance. Bueno, o simplemente Techno, encaja con cualquier cosa, depende de la parte del film que se utilice.

David dijo...

Es como tener go-gos. La verdad es que Russ Meyer era todo un punto de cineasta. Un John Waters, muy bizarro, pero en otro estilo menos decadente. Mientras Waters se dedicaba a retratar lo más trash, Meyer se entretenía haciendo pseudodocumentales.
Por otra parte, como bien dices, el film no es erótico, sino exótico, incluso diría que es hasta hipnótico, es apto para todo tipo de mentes liberadas y sin ataduras.
Muchas gracias por tu blog, siempre me resulta una grata fuente de conocimiento.

Raúl Calvo dijo...

Se puede usar de fondo con distintas músicas, tamb garage y cosas así. Es verdad que Waters y Meyer tienen muchos puntos en común, como el uso de ambos de la comedia, aunque Meyer tenía un sentido del humor más cartoon. Espero que encuentres más cosas de interés en el blog!

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