4 may. 2010

Perros Rabiosos (I Drink Your Blood)


Tremenda y acelerada drive-in de 1970 escrita y dirigida por David E. Durston en la que unos satanistas se volveran rabiosos maníacos homicidas matando a cualquiera que se les ponga por delante. ¿Y cómo es posible? Cuando estos satanistas pasan por un pueblo a buscar comida no causan una buena impresión: violan a una chica y cuando el abuelo de la misma va tras ellos, los hippies del infierno se burlan de él y le dan un viaje de ácido que no le sienta muy bien. En venganza, el hermano pequeño de la chica les dará de comer unos pasteles infectados con la sangre de un perro rabioso. ¿El resultado? Lo que he dicho más arriba.

Los crímenes de la Familia Manson pusieron un violento punto final al verano del amor de 1968. Los asesinatos provocaron que lo que hasta entonces era visto como una excentricidad inofensiva pasara a convertirse en una aterradora amenaza a los ojos de la América conservadora. Es entonces, también, cuando empieza la obsesión con los cultos satánicos, de los que se temía que estaban cometiendo asesinatos a diestro y siniestro por todo el país. Este mito lo alimentaban además asesinos en serie como Henry Lee Lucas y Otis Toole que aseguraron que habían cometido más de cien asesinatos obligados por un misterioso culto satánico. Esta fiebre llegó a su punto álgido durante los ochenta, cuando el FBI publicó un informe en el que se decía que no existían cultos satánicos asesinos en Estados Unidos. Por supuesto, gran parte de la opinión pública no se creyó ese informe: los cultos satánicos asesinos podían haber sobornado al FBI.

El señor Durston supo captar a la perfección la zeitgeist del momento en su épica de horror hippie: mezcló los asesinatos de la Familia Manson con La noche de los muertos vivientes de George A. Romero para crear una película que canalizaba los miedos subconscientes que por un lado acechaban a la clase media conservadora y por otro lado ofrecía una muestra del nuevo terror alegórico y social que había iniciado Romero: el intento de acabar con los hippies satanistas provoca en el film una catástrofe mayor. Podemos por tanto trazar un paralelismo entre lo que sucede en el film y lo que sucede en la realidad cuando se intenta suprimir o soterrar un movimiento.

Mucho subtexto y mucha sociología pero ¿tenemos sangre y violencia en la película? Uy, si tenemos, para parar un tren. Los desmanes de los hippies satánicos rabiosos son ilustrados en todo su esplendor, aunque los efectos especiales pueden resultar algo primitivos a ojos modernos, dentro de la atmósfera de bajo presupuesto del film funcionan bastante bien. En su momento la película se estrenó en programa doble con el film Zombies aka Voodoo Blood Bath que se rebautizó con el título I Eat Your Skin para hacer juego con el título de la película de Durston: Me bebo tu sangre/Me como tu piel. I Eat Your Skin fue escrita y dirigida por Del Tenney en 1964 y es una ridícula e hilarante película de zombis, en la cual a los zombis les ponen como una especie de crispis de quelogs como maquillaje. La película provoca muchas cosas menos terror o suspense, supongo que era una buena manera de relajarse después del festival sangriento que es I Drink Your Blood.



Si estáis interesados en ver Perros Rabiosos en toda su gloria aseguraos de encontrar la versión sin censurar. Grindhouse Releasing sacó una estupenda edición en DVD que no sólo incluye la versión sin censurar sino que además ofrece un director's cut en el cual podemos ver varias escenas eliminadas. La más interesante es el final original de la película, más oscuro que el final con el que se acabó estrenando, y que fue considerado demasiado deprimente en el momento de su estreno.

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