18 may. 2010

El exorcista III (The Exorcist III)


Escrita y dirigida en 1990 por William Peter Blatty, El exorcista III es un film cargado de tensión y suspense pero que tiene un gran elemento en contra: su título. Blatty adaptó su novela Legión para esta tercera entrega de la saga de El exorcista y creo que más gente vería esta película si sólo llevase el título de la novela. El argumento de esta secuela gira en torno a la investigación que el inspector Kinderman (George C. Scott) lleva a cabo sobre unos asesinatos en serie que, aparentemente, es posible que guarden relación con otros asesinatos acontecidos cuando la pequeña Regan MacNeil fue poseída por el diablo.

El exorcista (The Exorcist, 1973) de William Friedkin es un clásico del cine y una obra maestra del cine de terror. Ante su monumental éxito, los ejecutivos de la Warner empezaron inmediatamente a cocinar una secuela con la sacar más dinero sin tener que esforzarse mucho. Así que nos ofrecieron El exorcista II: el hereje (The Exorcist II: The Heretic, 1977). Un desastre dirigido por John Boorman que simplemente repite el argumento de la primera sólo que intenta hacerlo más espectacular (el cine americano está convencido de que si hace más ruido y es más grande es mejor), pero la película carece de la pericia de William Friedkin para hacer creíble lo increíble. William Peter Blatty fue el autor de la novela original en que se basó El exorcista y también fue el encargado de convertirla en guión, por el cual ganó un Óscar. Blatty escribió El Exorcista en 1971, inspirándose en un caso "real" de posesión diabólica que tuvo lugar en los años 50. En 1983 escribió Legión, una novela que continua en cierta forma El exorcista ya que contiene algunos de los mismos personajes, el inspector Kinderman por ejemplo, pero que sigue otros derroteros muy interesantes.

Blatty no había tenido nada que ver con la primera secuela, otra de las razones por las que fue un fracaso crítico y de taquilla, y la ignora completamente. También quiso titular su película igual que la novela, pero los ejecutivos insistieron en que se titulase El exorcista III, con la intención de ganar más dinero que fuese más patente la relación entre ambas películas. No fue el único problema que hubo entre Blatty y los ejecutivos del estudio. La discusión principal giró en torno a su final. Al igual que sucedió más tarde con la precuela que dirigió Paul Schrader, que fue apartada de circulación para ser vuelta a filmar por Renny Harlin y ambas versiones se pueden encontrar ahora en DVD, los ejecutivos tenían un serio problema con el final que dirigió Blatty: no había exorcismo. Por tanto, impusieron a Blatty un nuevo final.

A pesar de estos rifirrafes con el final, El exorcista III es un film redondo tremendamente inquietante. Como hace Paul Schrader en su excelente versión de la precuela de El exorcista Dominion, Blatty no intenta asustarnos cada cinco minutos gritando ¡buuu!, sino que metódicamente va desarrollando su inquietante historia que plantea la posibilidad de un asesino en serie poseído por el diablo. Como aficionado al cine de terror, agradezco el esfuerzo de Blatty de no intentar epatar al espectador con los mismos tópicos de siempre y que deje que sea la propia fuerza de la historia y los personajes la que nos impacte.

En resumen, El exorcista III es una excelente película de terror que merecía mejor suerte que la que tuvo.

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