5 feb. 2010

El Padrastro (The Stepfather)


Un hombre se afeita y acicala en un lavabo, suponemos que de su casa. Una vez vestido y arreglado sale. Baja unas escaleras y al pasar por el comedor vemos los cadáveres de una mujer y unos niños. Así empieza El Padrastro (The Stepfather, 1987, dir. Joseph Reuben), un thriller de bajo presupuesto que en su estreno inicial pasó algo desapercibido pero fue un gran éxito en el relativamente reciente mercado de video, de hecho yo la descubrí en una estantería del videoclub buscando algo que ver un fin de semana de no recuerdo cuando. Suficiente éxito tuvo en su paso al mercado doméstico para generar un par de secuelas (una en 1989 con Terry O'Quinn -Locke en Perdidos- repitiendo papel protagonista y otra en 1992 con otro actor haciendo de padrastro psicópata) y un remake que se estrena hoy en salas cinematográficas.

La historia no es difícil de imaginar. La joven Stephanie sospecha que el nuevo novio de su madre no es trigo limpio. Nosotros ya sabemos que es un psicópata por la primera escena. Un psicópata obsesionado con crear la familia perfecta y cuando ésta le decepciona se los carga a todos. La sospechas de Stephanie inevitablemente llevarán al imaginado enfrentamiento. El remake es exactamente igual sólo que cambia la hijastra por un hijastro... exactamente lo que hicieron en la secuela de 1989. Podríamos decir entonces que el remake lo es en realidad de la segunda parte o tomarlo como otra continucación o... en serio, ¿a quién le importa el remake?

El Padrastro se aleja de las claves del slasher popular en la época y se acerca más al thriller. Podríamos tomar como antecedente de este film La sombra de una duda que Alfred Hitchcock dirigió en 1943. Y aún podemos remontarnos más porque ¿cuántos cuentos de hadas tienen a malvadas madrastras como antagonistas? Supongo que desde que Saturno devoró a sus hijos, la familia y los intrusos en la misma han sido temas universales que son y serán tratados continuamente por artistas de todo tipo. Es posible que todo se reduzca al miedo que nos provoca la idea de que nuestro entorno, que consideramos seguro, no lo sea. Que aquellos que pensamos conocer sean extraños.

Volviendo a El Padrastro, ésta es una película de conseguido suspense. Es posible que hoy en día sus "trucos" y giros argumentales sean predecibles pero eso no es tanto culpa de la película como a que hemos visto su trama y situación imitada y llevada a cabo cientos de veces por personas con menos talento.

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