25 feb. 2010

El buque maldito


La tercera entrega de los Templarios llegó en 1974. Amando de Ossorio trasladó esta vez la acción a un galeón en el que se encuentran los Templarios descansando. Posiblemente, después de montarla en el pueblo de Bouzano les apeteció un tranquilo crucero. Serán de nuevo despertados, esta vez por modelos de bañadores, un profesor y unos impresentables que se encargan de manosear a las modelos.

La entrega más floja de la serie, sufrió recortes de presupuesto que obligaron a Ossorio a utilizar una triste maqueta, que parece el barco pirata de playmóbil, para los planos generales lo que le da un aspecto muy ridículo. Despierta mucha compasión Ossorio cuando, en una entrevista, se lamenta amargamente de como se vio obligado a hacer eso y del aspecto de chiste que tiene "porque cuando se ve la película ¿a quién le echan la culpa? A mi". Aparte del barco, la película avanza algo lenta y cae en el error de hacer que sus personajes no resulten demasiado simpáticos, con lo cual uno cada vez se pone más impaciente para que se los carguen los Templarios.

Como curiosidad, destaca en el reparto Bárbara Rey a la cual fui incapaz de reconocer cuando vi la película ya que su aspecto actual es muy diferente y no me refiero al inevitable paso del tiempo.

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