15 feb. 2010

The Harrad Experiment



Filmada en 1973, The Harrad Experiment lleva a la pantalla la novela homónima de Robert H. Rimmer, de la cual no había oído hablar en la vida. Dirigida por Ted Post, un hombre con una carrera peculiar, la película refleja la revolución sexual de finales de los sesenta y primeros setenta en que se dejó de ver el sexo como algo tabú y cosas "escandalosas" como la masturbación femenina o el sexo pre-matrimonial se discutían de forma abierta.

En el film nos encontramos en la Universidad Harrad, donde se llevan a cabo estudios sobre la sexualidad humana. Para llevarlos a cabo, se empareja a un chico y una chica que compartirán habitación durante un mes, tiempo después del cual cambiarán de pareja. Todas las clases que implican ejercicio físico se hacen desnudos de forma obligatoria (de ahí surge una de mis frases favoritas de toda la película: "la clase de yoga es a las 7:30... desnudos"). Además se hacen debates y discusiones sobre fidelidad, monogamia, adulterio, matrimonio y sobre si son o no conceptos del pasado.
El grueso del film descansa en los hombros de cuatro estudiantes. Dos parejas sobre las que veremos cómo les afectan las tesis de Harrad: Stanley Cole, interpretado por Don Johnson (también canta una canción de los títulos de crédito), es un don juan que donde pone el ojo pone lo otro; Sheila, interpretada por Laurie Walters, es tímida y virgen, la combinación ideal para Harrad; el inseguro Harry, interpretado por Bruno Kirby (a lo mejor os suena de la genial Cuando Harry encontró a Sally) al cual emparejan con Beth, la rubia Victoria Thompson. Los profesores están encarnados por Tippi Hedren (Los Pájaros) y James Whitmore (Cadena Perpetua).

El conflicto entre el sexualmente hiperactivo Stanley y la apocada Sheila será el que enmarque la tesis de la película. En este punto es donde The Harrad Experiment resulta moderna, si bien condena el libertinaje de Stanley cuyo objetivo es ir sumando conquistas, está completamente a favor de la experimentación y libertad sexual que encarnan el resto de los personajes. Especialmente Sheila, que durante gran parte de la película lucha contra el miedo que le provoca el sexo.

Como he dicho la película resulta moderna cuando cuestiona las imposiciones sociales y los tabúes de la sociedad, pero al mismo tiempo resulta algo anticuada a ojos modernos por la forma algo ingenua en que se explica todo. Creo que esta ingenuidad es una virtud más que un defecto. Antes de ver la película me esperaba la típica sexploitation con falsa moralina: mientras una voz en off condena o denuncia cierta inmoralidad las imágenes se recrean en esa misma inmoralidad para satisfacer algún apetito morboso. Sin embargo el enfoque honesto del film me ganó. Imagino que la intención de los productores sería llenarse los bolsillos, pero ciertamente el enfoque honesto de los personajes que no juzgan sino que intentan poner a prueba viejos conceptos resulta refrescante. Es el símbolo de una época, idealismo e ingenuidad que por desgracia parecen formar parte del pasado. Sobre nosotros pesan los mismos prejuicios, pero somos mucho más hipócritas sobre ellos.

La película está libre de derechos de autor con lo cual no debería ser muy difícil de encontrar. Aunque la versión sin censurar puede ser más difícil de obtener. Mientras veis la película podéis jugar a "¿dónde está Melanie?"; Melanie Griffith no está acreditada pero es una de los extras que hacen de estudiantes.

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