23 feb. 2010

La Noche del Terror Ciego



En 1971 Amando de Ossorio creó un mito del cine de terror puramente patrio: los Templarios ciegos. Mezclando leyendas con Bécquer, Ossorio creó a estos caballeros Templarios de ultratumba que van tras sus víctimas montados en unos caballos salidos del infierno.

Ossorio tuvo la desgracia de estar sometido  a toda una serie de productores que le quitaban el dinero en el último momento, le obligaban a rodar en localizaciones que no casaban con la historia o ha introducir escenas de sexo que no vienen a cuento. A pesar de todas esas dificultades, el director pudo escribir y dirigir una serie de hipnóticas y fantásticas películas como la serie de los Templarios (que analizaremos en los siguientes días) o Las garras de Lorelei.

En esta primera entrega de los Templarios conocemos a Betty (Lone Fleming) y Virginia (María Elena Arpón, Helen Harp en los títulos de crédito). Éstas habían estudiado juntas en un internado de monjas y se reencuentran al cabo de unos años de vacaciones por Portugal. Virginia va acompañada de Roger (César Burner). Roger y Virginia son sólo amigos, insiste el primero, a pesar que se nota que a Virginia le gusta Roger. Cuando éste empieza a flirtear con Betty de forma casi inmediata, los celos de Virginia la llevarán a seguir camino por su cuenta. La pobre zagala pasará la noche en unas antiguas ruinas. Ella, claro, no sabe que allí están enterrados los caballeros Templarios que, al notar una presencia mortal en los alrededores, despertarán de su letargo y matarán a Virginia... que no permanecerá muerta mucho tiempo. Éste es el punto de partida de La Noche del Terror Ciego, a partir de aquí se desatará el horror, el terror y el pavor.

La Noche del Terror Ciego fue producida durante la edad dorada del eurohorror y está llena de momentos memorables. La secuencia en la que los Templarios salen de sus tumbas es deliciosamente gótica y atmosférica. La forma en que se abren las tumbas y surge una esquelética mano que sólo puede hacer maldades nos indica que a partir de este punto lo vamos a pasar fantásticamente mal, y cumple. La escena en que la resucitada Virginia acosa a una víctima en una fábrica de maniquíes está cargada de tensión y belleza plástica, gracias a una iluminación que llena la pantalla de un fuerte rojo sangre. O como otra pobre víctima se queda callada, calladita para que los caballeros no la encuentren, pero no puede parar los latidos de su corazón. Todos los grandes momentos del film compensan la narrativa algo anticuada a ojos modernos, pero disfrutable si te va el rollo setentero como a un servidor.

La película ha sido editada por Suevia en una edición un poco pobre. Blue Underground editó toda la saga en unas ediciones de gran calidad técnica.

Os dejo el tráiler. No he podido poneros el tráiler original castellano y os dejo el del estreno americano.

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